Autoridades municipales y educativas realizan una ceremonia cívica y develan la pintura al óleo “Dominio Revolucionario”

La Cruz, Elota, Sinaloa. Con una ceremonia cívica y la develación de la pintura al óleo “Dominio Revolucionario”, autoridades municipales y educativas conmemoraron este 20 de noviembre el 110 aniversario de la Revolución Mexicana.

La bandera nacional fue izada a toda asta en la explanada de la plazuela “Miguel Hidalgo” para recordar el gran movimiento social del siglo 20: el levantamiento armado convocado por Francisco I. Madero para poner fin al gobierno de Porfirio Díaz y establecer elecciones libres y democráticas.

En representación del presidente municipal, Geovani Escobar Manjarrez, el secretario del Ayuntamiento, Víctor Manuel Cisneros Martínez, acompañado por las y los regidores y síndica procurador, realizaron la guardia de honor en el Asta Monumental.

La directora de Desarrollo Social del Ayuntamiento, Tatiana Delgado Aragón, dio lectura a la reseña histórica de la Revolución Mexicana.

“El 20 de noviembre de 1910, desde las seis de la tarde, iniciaba el levantamiento armado convocado por Francisco I. Madero para poner fin al gobierno de Porfirio Díaz y establecer elecciones libres y democráticas. Así lo establecía el llamado Plan de San Luis, proclamado por Madero desde su exilio en San Antonio, Texas”.

“Se considera que la promulgación de la Constitución de 1917 puso fin a la Revolución Mexicana; sin embargo, la lucha se prolongó más tiempo, antes de que el país de estabilizara”, destacó.

Luego del acto cívico, las autoridades develaron la pintura al óleo “Dominio Revolucionario”, del elotense José Alfredo León Martínez, maestro de pintura de la Casa de la Cultura “Profesor Ascanio Pérez Pinedo”.

El director del Instituto Municipal de la Cultura, Fernando Aguiar Soto, dio unas palabras por la situación que enfrenta la humanidad por la pandemia de Covid-19.

“Este año, no desfiló la bandera con sus relucientes verde, blanco y rojo, no vimos los banderines de nuestras instituciones, no presenciamos los escuadrones marchando ni las grandes pirámides que tomaban meses de preparación para venir a sorprender a todos los espectadores, tampoco estuvieron los niños deportistas, médicos, policías y militares, las tablas rítmicas nos hicieron falta, las caracterizaciones de los héroes de la revolución estuvieron ausentes, no atestiguamos las grandes coreografías de los tradicionales bailables llenos de alegría, ni mucho menos nuestra bella juventud luciendo los trajes típicos a lo largo y ancho de nuestra avenida Gabriel Leyva”.

“Compañeros, este año los verdaderos revolucionarios son nuestros médicos, nuestras adelitas son las enfermeras, nuestros caudillos son los socorristas, policías, tránsitos y bomberos, por nombrar algunos”, manifestó.