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Los prototipos de drones han podido volar a una altura de unos mil metros y permanecer en el aire por unos 20 minutos

Investigadores de Malasia han desarrollado un método para transformar la fibra hallada en hojas de piña normalmente desechadas para producir materiales fuertes que se pueden utilizar para fabricar marcos para naves aéreas no pilotadas, o drones.

El proyecto, liderado por el profesor Mohamed Thariq Hameed Sultan en la Universidad Putra de Malasia, ha intentado hallar usos sustentables para los desechos de piña generados por agricultores en Hulu Langat, un área a unos 65 kilómetros de Kuala Lumpur.

Mohamed Thariq dijo que los drones hechos del material biocompuesto tienen un mayor relación de fortaleza a peso que aquellos hechos de fibras sintéticas, y también son más económicos, ligeros y fáciles de desechar.

Si un dron es dañado, el marco puede ser quemado en el suelo y se degradaría en dos semanas, afirmó.

Los prototipos de drones han podido volar a una altura de unos 1.000 metros y permanecer en el aire por unos 20 minutos, agregó.

Finalmente, el equipo de investigación espera crear un dron más grande que pueda llevar cargas mayores, incluidos sensores de imágenes, para propósitos agrícolas e inspecciones aéreas.

“Nuestro papel aquí es ayudar a la industria, los agricultores, para aumentar su rendimiento y hacer sus trabajos mucho más fáciles”, dijo William Robert Alvisse de la Sociedad de Activistas de Drones no Tripulados, un grupo no gubernamental que ayuda a diseñar el dron y asesora al proyecto.

Antes del lanzamiento del proyecto en 2017, los tallos de las piñas eran desechados después del período anual de cosecha, pero los agricultores esperan que los drones fomenten una mayor innovación para hallar un uso para los desechos y aumentar sus ingresos.

 “Estamos transformando la hoja de la piña en una fibra que puede ser utilizada para aplicaciones aeroespaciales, básicamente inventando un dron”, Mohamed Thariq, líder del proyecto.