Para hacerle frente a la violencia de género, se requiere de el empoderamiento económica de las mujeres, señaló una experta en la materia.
 
El empoderamiento económico de las mujeres es uno de los factores para que puedan hacerle frente al contexto de violencia que viven, puesto que una economía sólida da independencia y libertad, aseveró Raquel Ramírez Salgado, experta en temas feministas y en ciencias sociales por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).
 
En el marco del Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, la académica recordó que el empoderamiento femenino es un proceso integral, ya que además del ámbito económico, se requiere de los componentes cognitivo, psicológico y político, según la teoría de la psicóloga peruano-estadounidense Nelly Stromquist.
 
En entrevista para Forbes México apuntó que las mujeres necesitan tener acceso a los recursos económicos, puesto que han crecido en un contexto desigual, donde poseen menos recursos materiales y dinero.
 
Incluso, ahondó, la mayoría de las veces reciben un sueldo menor aunque realizan el mismo trabajo que los hombres.
 
Según cifras de Acción Ciudadana Contra la Pobreza, hay 21.6 mujeres excluidas del mercado laboral, además 16.9 millones de ellas no pueden buscar trabajo porque realizan labores de cuidado del hogar.
 
De igual manera la organización indicó el 72% de las trabajadoras reciben un ingreso que no les alcanza para comprar más que lo básico de la canasta de alimentos.
 
“Es importante tener recursos materiales, eso nos da arraigo y capacidades de decidir. No nos tenemos que sujetarnos a una persona que nos violenta y que depende nuestra sobrevivencia de ello.
 
“Necesitamos recursos para la lógica económica del mundo en que vivimos, y en la medida en que las mujeres reciban la retribución de lo que hacemos, vamos a comprender que nuestro trabajo es valioso”, agregó la experta de la UNAM.
 
Aclaró que ello no se debe expresar como un acceso al consumismo, sino que el dinero debe emplearse para el bienestar y la toma de decisiones distintas, como el cuidado a la salud mental y física.
 
El ingreso promedio mensual de los hombres por una jornada de 40 a 48 horas es de 6,14 pesos, mientras que el monto para las mujeres es de 5,472; lo cual da una brecha salarial de 668 pesos.
 
Para alcanzar el ingreso de los varones, una mujer tendría que trabajar meses de 34 días o años de 13.5 meses, y en algunos sectores la brecha es aún más grande; de acuerdo con números de Acción Ciudadana Contra la Pobreza.
 
Violencia de género en el campo laboral
 
La experta de la máxima casa de estudio recordó que aún existe la segregación ocupacional en los centros de trabajo, ya que los puestos directivos, las gerencias y presidencias todavía están ocupadas en su mayoría por hombres.
 
Además, resaltó que en los últimos cinco años ha surgido movimientos en varias industrias, como #MeeToo, para evidenciar que las mujeres con más privilegios respecto a otras también son víctimas de violencia de género.
 
Bajo ese tenor, insistió en la necesidad de darle seguimiento a los casos de hostigamiento y acoso secual en los corporativos, así como generar estrategias prácticas y discursos que no pongan a las féminas en posiciones vulnerables.
 
Urgió a establecer un balance entre la vida privada y el trabajo laboral, para que los hombres se involucren más en las labores domésticas, para que las mujeres no carguen con jornada dobles.
 
Las mujeres destinan en promedio 25.7 horas a la semana para labores dentro del hogar, mientras los hombres ocupan 11 horas para la misma actividad, a pesar de que ambos estén en el campo laboral, según cifras del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).
 
Aunado a ello, el 66% del tiempo de las féminas lo ocupan en labores de trabajo no remunerado en el hogar y el 30% es para el mercado de trabajo; a contra parte, los hombres dedican el 67% a su oficio mientras el 30% para trabajos domésticos, indicó la Encuesta Nacional sobre Uso del Tiempo (ENUT) de 2019.