Escrito por Miguel Barbosa

 

La cuarta transformación de la República se propone no dejar a nadie atrás, no dejar a nadie fuera. Esto significa igualdad sustantiva, así como la dignidad de los adultos mayores y el derecho de los jóvenes a tener un lugar en el mundo. Significa desterrar toda forma de discriminación por características físicas, posición social, escolaridad, religión, idioma, cultura, lugar de origen, preferencia política, ideológica, identidad de género, orientación y preferencia sexual.

Tan sencillo y a la vez tan importante como cumplir lo que establece nuestra Carta Magna en su artículo primero. Además, la Organización de las Naciones Unidas establece que el derecho a la igualdad y a la no discriminación se encuentra en la base del Sistema Internacional de Protección de los Derechos Humanos.

Dicho principio está plasmado en varios instrumentos internacionales. En el preámbulo de la Carta de las Naciones Unidas (1945) se establece “la fe en los derechos fundamentales, en la dignidad y el valor de la persona humana, en la igualdad de derechos de hombres y mujeres y de las naciones grandes y pequeñas”, y en el artículo 1 de la Declaración Universal de Derechos Humanos (1948) se establece que “todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos”.

Coincido con los planteamientos elaborados en la academia y en la sociedad que consideran que la igualdad sustantiva significa que las oportunidades entre géneros deben materializarse en hechos y formar parte de la vida cotidiana. Esto significa, entre otras cosas, cerrar la brecha socioeconómica entre mujeres y hombres que se ha construido a lo largo de la historia y que se expresa en diversas formas en las sociedades de nuestro continente y del mundo.

Si bien hablamos de siglos de exclusión o desigualdad, en este momento no existe ningún argumento que impida avanzar hacia la igualdad sustantiva en todos los ámbitos de la sociedad. En nuestro país diversos estudios han identificado cuatro brechas u obstáculos sociales y económicos que tienen que superarse para alcanzar la igualdad sustantiva de género: 1) Los ingresos y las pensiones; 2) El empleo y la ocupación; 3) Los estándares de seguridad social, y, 4) Toda otra forma de discriminación socioeconómica en el ámbito privado y en el espacio comunitario, así como en los niveles municipal, estatal y nacional.

En la igualdad sustantiva los derechos se aplican y practican. Se ponen en práctica reformas que se traducen en hechos concretos, en políticas públicas que rebasan el discurso y donde los resultados son tangibles y demostrables no solo en términos estadísticos, sino en la transformación de las condiciones de vida de toda la sociedad. En Puebla existe una desigualdad estructural entre hombres y mujeres, iguales ante la ley, desiguales en la realidad, se llama machismo.

Ante ello, mi gobierno establecerá una verdadera igualdad sustantiva, con acciones transversales en todas las políticas públicas, las acciones para eliminar la violencia de género se sentirán, no solo se dirán. Consideramos a la sociedad como un conglomerado plural y diverso, donde asegurada una vida digna, se busque la felicidad.