Trabajar en exceso sin obligación explícita de ello no sólo es contraproducente para tu salud, sino que además esconde una auténtica adicción

 

Ciudad de México.- La mayoría de los estudios sostienen que las características de un workaholic, una persona adicta al trabajo, pueden agruparse en las siguientes categorías:

 

- Tendencias compulsivas: trabajan intensamente y tienen dificultades para relajarse.

 

- Necesidad de tener el control excesivo y malestar interferente cuando no obtiene el rendimiento esperado, no controla la situación o las cosas no son como él esperaba.

- Escasas relaciones interpersonales con el resto de los compañeros.

 

- Incapacidad para delegar tareas y para trabajar en equipo.

 

- Autovaloración centrada en el trabajo y no en el resto de su vida. Se puntúan según les ha ido su jornada laboral y por los éxitos o fracasos alcanzados en su empleo.

 

Diagnóstico de la adicción al trabajo


 

Los síntomas de la persona adicta al trabajo pueden agruparse por tres grandes sistemas de respuesta:

 

- Cognitivos: ansiedad e irritabilidad, tristeza, necesidad creciente de trabajar más y dedicarle más tiempo al trabajo, preocupaciones relacionadas con el rendimiento laboral de forma persistente, agobio, etcétera.

 

- Fisiológicos: estrés, insomnio, dolores de cabeza, tensión muscular, disfunciones sexuales… A largo plazo estos síntomas pueden dar lugar a trastornos psicofisiológicos como la hipertensión, así como fomentar el consumo de sustancias poco recomendables.

 

– Motores: aparece una necesidad imperativa de llevar a cabo muchas tareas, no olvidando ningún aspecto de las mismas. Son incapaces de no trabajar, dejando por ello de lado amigos y familia.