Adscrita al programa de Salud Mental de la Ssa de Guerrero, la siquiatra Adriana Urra Dorta indicó que la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha advertido que la contingencia sanitaria “va a generar una ola de trastornos emocionales en la población en general, y mucho más en pacientes con antecedentes siquiátricos”

El estrés que viven los trabajadores de salud por la pandemia propicia que aumente el consumo del alcohol, advirtió la siquiatra Adriana Urra Dorta durante la conferencia virtual Consumo de sustancias psicoactivas ante Covid-19 que organizó la Secretaría de Salud (Ssa) de Guerrero y el Programa de Salud Mental federal.

Este acto transmitido este lunes vía Facebook formó parte del ciclo de conferencias del Plan Emergente en Salud Mental y Prevención de Consumo de Sustancias Psicoactivas para el Personal Sanitario que atiende en la Contingencia Sanitaria por Covid-19 en el Estado de Guerrero de la Coordinación Estatal del programa de Salud Mental de la Ssa estatal y el Centro estatal contra las Adicciones, en conjunto con el Programa de Salud Mental federal.

Adscrita al programa de Salud Mental de la Ssa de Guerrero, la siquiatra Adriana Urra Dorta indicó que la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha advertido que la contingencia sanitaria “va a generar una ola de trastornos emocionales en la población en general, y mucho más en pacientes con antecedentes siquiátricos”.

Dijo que “sabemos por estudios que ya se han realizado en situaciones de crisis se han incrementado el uso de sustancias sicoactivas y esta cuarentena que estamos viviendo no es la excepción. Nos hemos percatado cómo ha aumentado el consumo de cigarrillos, alcohol y las estadísticas lo reflejan: compra excesiva de cervezas en los supermercados y esto ha ocurrido en la población en general y pues no está exento nuestro personal de salud: esos médicos, enfermeros, trabajadores sociales y hasta el personal de limpieza”.

Expuso que estos trabajadores viven “una situación desgastante, preocupante, estresante, ¿y a qué conlleva? A que inicien o exacerben el consumo que mantenían con el objetivo de relajar, entretenerse, desesterarse, pero es la ruta errónea, no es la solución adecuada para el manejo de estas emociones”.

Aseguró que el aumento de estas sustancias “ha sido fomentado por las redes, canales, donde han brindado información, pudiéramos decir, equivocada, falsa, acerca de esas sustancias, sobre todo del alcohol”.

Indicó que algunas de las mentiras que circulan es que el alcohol mata el virus, es un alimento, da energía, pero, dijo la especialista, “todo lo contrario, el alcohol es una droga depresora del sistema nervioso central”.

Otro mito, mencionó Urra Dorta, es que el “alcohol alivia la ansiedad, el estrés, y sí, en su inicio puede tener estos efectos placenteros, pero ya vemos que el uso prolongado, mantenido, pues va a provocar más ansiedad, más desesperación, tristeza, y puede conllevar hasta conductas suicidas”.

Destacó que el adicto a sustancias sicoactivas que se pueden inhalar, fumar, inyectar puede aumentar su consumo por la pandemia, “lo otro es que al aumentar este consumo, se le va agotar la droga, por lo tanto va a buscar alternativas” de otras sustancias.

Especificó que este proceso es más precario para los pacientes que viven en la calle y no toman las medidas sanitarias como el lavado de manos, entonces “su sistema inmunológico se va a debilitar, se va a deprimir y va a ser más propenso a contagiarse”.

Advirtió sobre la situación de los adictos que están en las cárceles, quienes pueden vivir menor circulación de sustancias por la falta de visitas, lo que ocasionaría que aumente su agresividad entre ellos y con los custodios.

Al entrar a la “nueva normalidad”, auguró, los adictos pueden aumentar el consumo de sustancias, lo que causaría problemas de “sobredosis, es otro riesgo que puede presentarse y va a requerir una atención inmediata”.

El 50% de los trabajadores de salud sufren ansiedad: IMSS

A poco más de tres meses del inicio de la epidemia de Covid-19 en el país, aproximadamente 50 por ciento de los profesionales de la salud ha desarrollado cuadros de ansiedad y pánico, alertó el especialista del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), Humberto Bautista.

Dentro de este porcentaje, detalló, las enfermeras son el personal más afectado, “pues son las que están al tiro del cañón, son las que se llevan más golpes a nivel emocional y sufrimiento”.

En rueda de prensa, el coordinador del Departamento de Psicooncología del Hospital Nacional Siglo XXI explicó que si bien los profesionales de la salud siempre están expuestos a estrés, ante una situación de alerta como es la pandemia de Covid-19, este puede causar ataques de pánico, trastornos de ansiedad, de angustia y adicciones.

Esto, dijo, debido a que el personal de sanitario se ha expuesto a múltiples factores a nivel social y médico, tales como el abandono y presión social. “Hay quienes dicen que son héroes, o los discriminan, gente que incluso les han aventado cloro”.

En cuanto al entorno laboral, indicó que hay mucho abandono profesional debido a que son pocos médicos los que atienden el Covid-19, aunado a la falta de equipos de protección personal, “incluso hay gente que ha recurrido a dañarse alguna parte de su cuerpo con el objetivo de tener la justificación para no acudir a su unidad médica”.

“Por consiguiente dejan muchas veces al personal clínico solos, entonces ves a las unidades con internistas vueltos locos con más de 90 pacientes, 90 camas, que tienen que atenderlos cuatro o cinco médicos”, expresó.

Informó que de acuerdo con un estudio aplicado a mil 257 trabajadores de la salud en China, se encontró que 71.5 por ciento tenían trastorno de angustia, 50.4 por ciento trastornos del estado de ánimo, 44.6 por ciento ansiedad y 34 por ciento insomnio, los cuales en conjunto generan problemas de concentración en su trabajo.

En ese sentido, el también miembro indicó que es necesario identificar los focos de estrés en todo el personal sanitario y otorgarles la atención sicológica necesaria, sin embargo, son pocos los especialistas de salud mental disponibles, pues en el IMSS, en el país, a penas hay 40 plazas disponibles.