La sacarosa influye en los circuitos de recompensa del organismo de una manera rápida y provoca los antojos que apuntalan la obesidad

Dinamarca.- Con un 5 % de la población registrada como clínicamente obesa, los avances científicos se esfuerzan en averiguar los motivos. Un equipo de la Universidad de Aarhus (Dinamarca) ha comprobado que la sacarosa, uno de los principales factores para la obesidad, actúa de manera similar a las drogas en el cerebro. Según las pruebas, el consumo excesivo de alimentos con azúcar provoca antojos en el órgano que toma las decisiones en los seres humanos.

Los expertos del departamento de Medicina Nuclear y el Centro de Animales probaron en cerdos anestesiados dosis intermitentes de sacarosa durante 12 días consecutivos. Los efectos fueron inmediatos porque observaron cambios en dos regiones del cerebro que están relacionadas con los circuitos de recompensa. "Los resultados demuestran claramente que la sacarosa afecta los mecanismos de recompensa de manera similar a la de las drogas adictivas", explican en su estudio sobre el azúcar los expertos de la universidad danesa.

El experimento demuestra que se modificaron en el cerebro los receptores que controlan opioides y dopamina. Las consecuencias no se dejaron esperar. Los antojos revelados por los científicos se unen a las conocidas relaciones entre trastornos alimentarios y adicciones. Para los expertos, la actual epidemia de obesidad es explicable por los efectos en los mecanismos cerebrales de recompensa y placer con las propiedades adictivas de algunos alimentos.

Opioides y dopamina con azúcar

"El consumo excesivo de sacarosa provoca antojos de adicción que pueden apuntalar la epidemia de obesidad. Los opioides y la dopamina tratan con los efectos gratificantes de las drogas y de las recompensas naturales de los estímulos, como los alimentos sabrosos", aclaran en su informe los investigadores.

El problema es cómo el azúcar modifica la química del cerebro. En general, los receptores opioides median en las propiedades reforzadoras de la mayoría de las sustancias adictivas de abuso, así como la dependencia física. Estos son los que liberan la dopamina en el núcleo accumbens (que sufrió modificaciones en los sujetos estudiados con la dosis de sacarosa). La dopamina es un neutrotransmisor relacionado con la motivación y el placer en el ser humano. Así que cuando la sacarosa actúa, está modificando el cerebro para que se vuelva adictivo.

Los peligros de que el azúcar cambie la química del cerebro

Según este estudio, el cambio puede ser rápido y peligroso. "Si el azúcar puede cambiar el sistema de recompensa del cerebro después de solo doce días, como vimos en el caso de los cerdos, pueden imaginarse que los estímulos naturales, como el aprendizaje o la interacción social, pasan a un segundo plano y son reemplazados por azúcar y / u otro tipo de estímulo 'artificial'. Todos estamos buscando el impulso de la dopamina y si algo nos da una patada mejor o más grande, entonces eso es lo que elegimos", explicó el autor principal de la investigación, el profesor Michael Winterdahl.

Con este informe publicado en Scientific Reports los científicos esperan avanzar el campo de los tratamientos de la obesidad para prevenir sus consecuencias: la diabetes tipo 2, las enfermedades cardiovasculares, los problemas respiratorios, el riesgo de depresión y posiblemente la demencia.