Culiacán, Sin.- En la búsqueda de crear elementos que ayuden a evitar la transmisión de microorganismos que afectan a la salud de las personas, la investigadora de la Facultad de Ciencias Químico Biológicas (FCQB) de la Universidad Autónoma de Sinaloa (UAS) doctora Maribel Jiménez Edeza, trabaja en el proyecto de investigación Recubrimientos para frutos con actividad antimicrobiana.

Explicó que este estudio nace a raíz de que, debido a los métodos que se requieren para llevar los productos del campo hasta la cocina de los hogares, los alimentos pasan por varios procesos y en este trayecto pueden presentar alguna contaminación de bacterias que pueden perjudicar la estructura del alimento, así como la salud de los que lo consumen.

Expresó que los recubrimientos actualmente se implementan en las mercancías del campo, pero en este caso, es un producto innovador ya que además de estar hecho para proteger a las frutas y verduras de diversas bacterias, se crea a partir del residuo del maíz mediante la nixtamalización conocido como nejayote, convirtiéndolo en un producto amigable con el medio ambiente.

En ese sentido subrayó que este elemento a partir del cual se está creando el recubrimiento viene a darle un buen uso a este, ya que actualmente el nejayote está considerado como un desperdicio orgánico, que en algunas regiones crea un problema al momento de desecharlo.

Reveló que este proyecto actualmente se encuentra en la segunda de tres etapas, que es en la que se están estudiando las principales bacterias que van a contrarrestar, así como la manera de aplicación y el periodo de vida que el recubrimiento tendrá.

La responsable del Laboratorio de Investigación y Diagnóstico Microbiológico de la facultad manifestó que el primer fruto donde se realizarán sus pruebas será en el tomate, por ser un alimento de gran demanda y endémico de Sinaloa, que por su amplia solicitud a nivel internacional es unos de los principales frutos que se vería beneficiado al contar con un recubrimiento que combata la actividad microbiana.

Al respecto destacó que este recubrimiento se planea aplicar en el momento en que el tomate se encuentre en donde lo empacan, después de su lavado y selección antes del empaque, para que el producto tenga una vida más larga y pueda llegar a su destino sin ningún inconveniente y al momento de ser consumido solamente se le realice un correcto lavado con agua y jabón y se puede consumir sin ningún riesgo para las personas.

Refirió que este elemento al estar ya como un proyecto terminado, no solo beneficiará a los consumidores finales, liberándolos de muchas bacterias, sino que favorecerá a los productores agrícolas ya que sus productos se conservarán de mejor manera en cuanto a calidad y presentación, facilitando su traslado a lugares más lejanos.

Por último Jiménez Edeza dijo que, como lo mencionó, las primeras pruebas se realizarán con los tomates, pero una vez concluida la investigación se podrá utilizar en diferentes frutos con los mismos resultados, sustituyendo los químicos que los recubrimientos actuales contienen por sustancias que contribuyan con el cuidado del medio ambiente.