Anel Valenzuela estaba dentro de su negocio, una estética en el municipio de Fortín, en Veracruz, cuando una ráfaga de disparos desde una moto la mató, el pasado 25 de junio. Era de Tijuana, Baja California, era una luchadora por los derechos humanos y la razón por la que probablemente la mataron es porque era, además, una mujer trans.

Este es el caso más reciente de un crimen de odio por motivos de orientación sexual o identidad de género registrado en el país, justo en el estado en el que hay más asesinatos de personas de las comunidades Lésbico, Gay, Bisexual, Trans, Intersexual o Queer (LGBTIQ+).

En México no hay un registro oficial sobre estos delitos, por lo que en 2019 activistas crearon un Observatorio Nacional conformado por organizaciones locales de 10 entidades que, considerando tan solo esos territorios, ha registrado al menos 209 asesinatos desde 2014 hasta mayo de 2020.

En este año, con todo y confinamiento por la pandemia de COVID-19, van 25 casos, más de uno a la semana. Aunque se calcula que por cada registro hay una cifra negra de otros tres casos que quedan invisibilizados.

Este lunes, un día después de conmemorarse el Día del Orgullo de la diversidad sexual, se presentó el primer informe del Observatorio, que reveló además que quienes más son víctimas de estos crímenes son las mujeres trans, en 44.5% de las veces, seguidas de los hombres afeminados, en 40.7%.

A nivel mundial, México está considerado el segundo país con más asesinatos de personas trans, 71 durante 2018, de acuerdo con la Asociación Internacional de Lesbianas, Gays, Bisexuales, Trans e Intersex para América Latina y el Caribe (ILGA-LAC).

Aunque Natalia Lane, activista del Centro de Apoyo a las Identidades Trans A.C., llamó la atención respecto a las dudas que deja que los homicidios de lesbianas sean de apenas el 5%, porque podría ser que por ser mujeres, si el perpetrador es hombre en el mejor de los casos se habrán investigado por violencia de género, sin tener en cuenta que sería un crimen bifóbico.

De las personas asesinadas que se sabe su ocupación, 47% eran trabajadoras sexuales y 47%, estilista; esto coincide con que son las actividades más comunes entre población trans, que es la más agredida, pero también es algo que ha provocado que se perpetúen estereotipos al investigar e informar sobre estas muertes. Aunque también había 10 estudiantes y 3 docentes, entre otros empleos.

Un dato importante es que al menos 21 de las víctimas fueron identificadas como defensoras de los derechos LGBT+ o que trabajaban en organizaciones dedicadas a esto.

Por tipo de homicidio, lo más común es con arma de fuego, un 26.7% de las veces, y con arma blanca el 24.3%. Para Lane, esto demuestra que la violencia contra las personas LGBT+ es contundente, una violencia que sin duda pretende asesinar. Otras causas registradas son 15.7% por golpiza, 12.9% por asfixia, y en menor medida, tortura y atropellamiento.