En México, padres y madres echan a sus propios hijos LGBT+ del hogar en plena pandemia por coronavirus. ¿La razón? Porque salieron o les sacaron del clóset.

En los últimos 10 días, he contado 15 casos, de forma directa o indirecta, de jóvenes LGBT+ en México que buscan ayuda porque han sido echados de sus hogares por sus familias en plena pandemia por coronavirus. ¿El motivo? Porque salieron o les sacaron del clóset.

Un caso es el de una adolescente de 14 años en el sureste del país, a quien llamaremos María. Ella se identifica como bisexual y lleva una relación sentimental de más de cuatro meses con otra chica de su edad. A su regreso de la escuela, María se encontró con su madre llorando en la sala. En sus manos tenía las varias cartas de amor que su hija se escribió con su novia, ahora descubiertas.

María solo pudo agarrar el cargador de su celular y un par de playeras de su cajón antes de que su madre la echara de casa a gritos. Como su novia también está en el clóset, María no puede refugiarse con ella fuera de la escuela y ha tenido que rotar de casa en casa de amigas que le prestan un sillón por la noche.

Así es como familias en México echan a sus hijos de casa a pesar de la pandemia por coronavirus…

Un chico trans del norte —de tan solo 16 años— ha resistido la violencia física y psicológica por parte de su hermano mayor y padre por años. Lo llamaré Mario. Él finalmente fue echado de casa tras haberles corregido sobre sus pronombres y nombre que eligió. Mario dejó la escuela hace años, obligado por su familia a trabajar desde que decidió empezar a vestir del género con el que se identifica.

Y recientemente, se viralizó el caso de un chico queer adolescente de Guadalajara que decidió abrirse con su padre y salió del clóset, para encontrarse con un rechazo rotundo. Él compartió en Twitter que necesitaba encontrar refugio lo antes posible porque lo estaban echando de su hogar. Horas después subió una foto de sus pertenencias en maletas a la entrada de su casa.

Y así al menos otros 13 casos más que he documentado en los últimos 10 días en plena pandemia por coronavirus.

¿Qué hay de las personas LGBT+ en situación de calle?

La situación de calle en México de por sí es algo poco estudiado y atendido. Y se agudiza la falta de entendimiento e infraestructura para apoyar a estos jóvenes LGBT+ cuando la orientación sexual e identidad de género se suman a la ecuación. Esto, sin siquiera meternos a la crisis migratoria de personas LGBT+ centroamericanas que buscan llegar a los Estados Unidos y que transitan por nuestro país.

Aquí unos datos de la Encuesta Nacional de Discriminación por Orientación Sexual e Identidad de Género del Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación (CONAPRED). Para el 95.5% de los adolescentes que se identifican como LGBTTTIQA, el rechazo familiar representa alrededor del 22% de los motivos por los que jóvenes LGBT+ en México abandonan o fueron forzados a abandonar su hogar.

En Estados Unidos se estima que 4 de cada 10 jóvenes en situación de calle se identifican dentro del espectro LGBT+. Si agregamos que en México la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura, abreviado internacionalmente (UNESCO) en 2012 identificó que el 61.1% de estudiantes LGBT+ reportan ser objeto de bullying por ser quienes son, y que muchos estudios en temas de salud mental ubican a este sector en una tercera parte de todas las muertes por suicidios juveniles, podemos constatar que lo que termina verdaderamente siendo lo que destruye a las familias es la homofobia y la transfobia.

Al activista por las familias diversas Luis Perelman, representante en México de la organización Padres, familias y amigos de lesbianas y gays (PFLAG por sus siglas en inglés) y fundador del Armario Abierto, seguido le escucho decir que incluso en estos escenarios debemos entender que estas familias sienten un profundo amor por sus hijos, pero este se expresa de forma mal encausada.

Así como nos dimos cuenta en 2010 —con la entonces crisis de muertes por suicidio de jóvenes LGBT+ que azotó a Estados Unidos— de que, a pesar de los grandes avances en temas de derechos humanos para nuestra comunidad no estábamos hablando y haciendo comunidad con jóvenes, en gran medida por el enorme estigma que aún cargamos, de la misma forma esta crisis debe enfocarnos, no solo a sociedad civil organizada sino también a individuos y a gobiernos en todas sus esferas. Y a redoblar esfuerzos para seguir construyendo comunidad y redes de apoyo para estos jóvenes y sus familias.

Aquí un par de ideas:

Busca albergues en tu ciudad

Existen pocos albergues especializados para atender a personas LGBT+. Pero si conoces albergues en tu ciudad, pregunta si son incluyentes con la población diversa. Esto puede impulsarse si las organizaciones LGBT+ locales trabajan con los albergues para apoyar en las labores de sensibilización a favor de la inclusión y la no-discriminación. Haz un donativo y haz voluntariado si está en tus posibilidades.

Recomienda grupos de apoyo para familias

Los esfuerzos comunitarios entre pares suelen ser mucho más efectivos a que si alguien LGBT+ ‘evangeliza’ a familias que tienen sus resistencias. En México existen muchos grupos de apoyo para familiares. Acércate a Familias por la Diversidad Sexual, para que te canalicen con el grupo en tu localidad. Y toma en cuenta que Yaaj México puede orientarte con los grupos de apoyo para jóvenes LGBT+.

Promuevan la salud mental

Pese a que se puedan ofrecer opciones temporales de refugio a nuestras juventudes, el desgaste emocional y psicológico por los años de rechazo familiar, el haber sido orillados a abandonar sus estudios y la incertidumbre de no tener la seguridad de un techo, pone en grave riesgo a su salud mental. En It Gets Better México contamos con un servicio de contención psicológica llamado la #HoraSegura. Ahí podemos acompañarles en estos procesos y ayudarles a conectar con servicios psicoterapéuticos cerca de ellos.

Alza la voz

Conoce quiénes son tus legisladores estatales y federales. Conoce quiénes conforman tu cabildo municipal. Escríbeles a sus correos institucionales y a sus redes sociales. Pregúntales sobre los programas de refugio temporal que existen y si estos son incluyentes con la comunidad LGBT+, además de los programas de formación para una vida independiente. Estos puedan impulsar a los jóvenes a retomar sus estudios y a encontrar trabajo.

Con pandemia o sin ella, los muchos pendientes que tenemos no deben hacernos perder de vista lo mucho que está en nuestras manos. Las soluciones a nuestras problemáticas en el pasado las hemos dado nosotros mismos como comunidad, incluyendo a otras pandemias.

¡Con nuestros hijxs no se metan!

El derecho a la vivienda, como el de la educación y a vivir una vida libre de violencia, son derechos humanos a los que no debemos renunciar ni asumir que son parte del precio a pagar por ser libres y amar libremente. Las familias tienden a reconectar y a perdonarse. Pero en lo que las familias reconocen y enmiendan sus errores y nuestros jóvenes sanan y perdonan, nos toca cuidar y amar a estos hijos e hijas LGBT+ en lo que la homofobia y transfobia de estas familias no se los permite. Ahora sí que #ConNuestrxsHijxsNoSeMetan.

¿Conoce otros casos de familias que echan a sus hijos por ser LGBT+?