Por qué son importantes los besos a la hora del sexo

 

Un nuevo estudio revela lo importantes que son para la vida sexual de la pareja. Más besos equivalen a mayor placer y mayor intimidad.

 
 
Soy Carmín
 
 
 
¿Cómo fue tu relación sexual más reciente? No hablamos del placer, sino de la parte tierna, los besos, los abrazos, las caricias, hasta los masajes. ¿Fue más instinto? Un nuevo estudio ha revelado por qué son importantes los besos a la hora del sexo y tenemos todos los detalles.
 
Sarah Hunter Murray, sexo terapeuta e investigadora, reveló los hallazgos más recientes en el tema y son verdaderamente fascinantes. Por mucho tiempo nos hemos preguntado si los besos, las caricias y los masajes, muestras afectivas, repercuten en nuestro placer sexual, atracción e intimidad emocional. 
 
Varios expertos en la material, entre ellos Sarah Hunter Murray, aseguran que aunque siempre nos dicen que la relación íntima se beneficia de los toques románticos, no necesariamente es necesario, así lo reveló el estudio del que estaremos hablando en esta ocasión. 
 
Se trata de una investigación realizada por el Dr. Herbenick, publicada en el Diario de Sexo y Terapia Marital. Él y su equipo analizaron la presencia de los besos, caricias y masajes en el último encuentro sexual de 1493 personas de entre 14 y 90 años, la edad promedio fue de 44 años. 
 
A los participantes se les cuestionó sobre diversos comportamientos que pudieron tener o no lugar en su último encuentro sexual, incluyendo masturbación, seco oral, penetración anal y/o vaginal, entre otros. También hablaron sobre lo que sentían por su pareja, cuánto deseaban el encuentro y qué tan emocional fue, además de su placer y satisfacción. 
 
¿QUIÉN BESÓ Y QUIEN NO? ¿POR QUÉ? 
El 90% de los participantes del estudio revelaron haber incurrido en una o varias de esas tres conductas, besos, caricias y masajes con su pareja. Los besos eran los más recurrentes con le 86%, le siguieron las caricias con el 69.5% y un pequeño porcentaje del 23.2% para el masaje, solo el 19.8% hizo las tres cosas en el encuentro. 
 
Quienes no incurrieron en los besos, aseguraron que era porque era una actividad que les desagradaba, eran personas de menos de 30 años. Indicaron que para ellos era algo demasiado íntimo.
 
Por lo tanto, el estudio demostró que los besos a la hora del sexo sí mejoran la experiencia pero solo en cierto grado. Estas personas que besaron, acariciaron y/o masajearon a su pareja, también tuvieron otras conductas sexuales como estimulación de los pezones, área genital y penetración vaginal con los dedos. 
 
Este grupo fue el que demostró mayor satisfacción sexual y un alto nivel de intimidad emocional con la pareja, es como si los besos fueran sagrados. Lo único que no repercutió en un mayor placer sexual fue dar o no dar masaje a la pareja.
 
Los que sí incurrieron en prácticas afectivas como los besos y las caricias, tuvieron tres veces más intimidad emocional que los que no, demostrando que los sentimientos sí importan a la hora de una relación sexual. 
 
Sarah Hunter Murray, asegura que con base a este estudio, podemos asegurar que las prácticas afectivas ayudan a relacionarnos mejor con la pareja, a un grado íntimo y muy lejos del placer físico. Si bien, mejora la intimidad, el sexo no es necesario para que las demostraciones de afecto unan a la pareja y fortalezcan su relación. 
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