10 caricias para redescubrir la forma de amar a tu pareja

 
Es muy importante que antes de realizar esta práctica, hables con tu pareja, ya que podría resultarle incómodo o molesto, pues existen muchos mitos y tabús a cerca de esta práctica.
 
 
 
El Universal
 
 
La forma de mantener viva una relación son los momentos íntimos entre los dos, por ello aquí te dejamos una serie de recomendaciones para redescubrir la forma de amar a tu pareja a través de las caricias en esos instantes que comparten a solas.
 
1. Bésale el cuello
Esta zona es muy sensible al roce ya sea de tus dedos o labios. Acaríciale el cuello y los hombros con la yema del dedo. Hazlo despacio, apoya tus labios y deposítale un beso.
 
Juega también con el cabello y acaricia su nuca; haz pequeños tirones que simplemente le ayude a despertar su lado salvaje (no jales su pelo).
 
¡Los escalofríos están garantizados para ti y para él!
 
2. Mordisquea su oreja
Olvídate de los besos sonoros, que pueden ser contraproducentes, mejor acércate a su lóbulo, apriétalo, aspíralo y chupetéalo como si fuera un delicioso caramelo. Déjate guiar por sus gemidos.
 
Acércate a él para susurrarle palabras excitantes o de amor y mordisquea su oreja suavemente, puedes apretarla con tus labios para evitar lastimar con los dientes.
 
3. Dale un masaje a su espalda
Esta zona es ideal para llenarla de infinidad de besos y caricias. Con la ayuda de tus dedos dibuja formas imaginarias, utiliza alguna tela suave y rózala (deslízala por toda su espalda).
 
También puedes deslizar tus uñas por los costados (de arriba hacia abajo) mientras besas su espalda. No te olvides de acariciarlos con las uñas los hombros (sé cuidadosa y hazlo suavemente);
 
Si sientes la espalda tensa, masajéala, con el fin de relajar los músculos y conducir a tu pareja hacia una dulce euforia.
 
4. Acaríciale el pecho
Para maximizar el placer realiza círculos en el pecho con los dedos, acercándote hacia la areola, acarícialo un par de minutos.
 
Después pasa al pezón, dale besos, chúpalo mientras sigue acariciando los hombros, espalda y abdomen. Repite esto con el otro.
 
Debes percibir las pequeñas granulaciones que acentúa la excitación.
 
5. Recorre sus muslos
Comienza deslizando una mano en su superficie; muévela suavemente hacia arriba y hacia abajo, con un gesto admirativo, aumenta la velocidad.
 
Aprieta y palpa el muslo como para asegurarte de que está ahí… Después, aventúrate hacia la cara interna. La piel de esta zona es de una calidad sorprendente. Suave, lisa, caliente y húmeda, acaríciala y si gustas bésala.
 
6. Dale cariño a su pubis
Se trata de prender sus sentidos, pasa los dedos por el vello (si tiene), primero superficialmente y luego más en profundidad, percibe su piel caliente y da unos cuantos besos en el pecho.
 
Puedes ir rascando con las uñas, siempre con suavidad. Después, inclínate y posa tus labios en su pubis, pero evitando su miembro; deja que su excitación y deseo aumente, ya luego puedes tomar su sexo.
 
7. Consiente sus nalgas
Puedes empezar acariciando las nalgas con la punta de los dedos. «La clave de esta caricia radica en la capacidad de movilizar los sentidos, de disfrutar de su forma y la textura de esta parte del cuerpo».
 
Evita apretarla y amasarla ya que esto puede resultar incómodo y hacer que se extinga la llama, mejor solo besa y acaricia.
 
8. Pon atención a su miembro
Estando cerca de su pene será mucho más sencillo que se dejen llevar por la emoción, su respiración agitada puede darte pauta para seguir «jugando en esa zona» o mejor moverte hacía otra.
 
No te olvides de los testículos, pues contienen infinidad de cuerpos eréctiles, masajéalos, acarícialos con los dedos, puedes dar pequeños, pero bien dados besitos. Notarás como hay un cambio en su respiración.
 
 
9. Llévalo al cielo con un cunnilingus
La lengua es la estrella en este acto. Pásala a lo ancho primero para después utilizar solo la punta.
 
Ve haciéndolo lento hasta que el mismo sienta y exprese la necesidad de que requiere algo más ya sea en sus testículos o pene.
 
10. Llega a su Punto G
El punto G se sitúa en el interior del recto, a unos 5 cm del ano y en la pared que da hacia el frente, hacia la vejiga, introduciendo un dedo suavemente puedes ir explorando su nivel de placer.
 
Una vez que la hayas detectado el punto, no dudes en frotarlo y acariciarlo ¡le encantará!
 
Es muy importante que antes de realizar esta práctica, hables con tu pareja, ya que podría resultarle incómodo o molesto, pues existen muchos mitos y tabús a cerca de esta práctica.
 
Aunque todas las parejas son diferentes y prefieren distintas cosas, los consejos que te damos son una buena forma de calentar la situación, pero siempre que decidan poner en práctica algo es necesario que hablen y lleguen a un acuerdo.
Commentarios: 0 Hits: 138

500 caracteres restantes

Cancel or