Lo estás haciendo mal: así es cómo debes lavarte las manos

 
 
Esta simple costumbre puede salvarte de padecer infecciones leves o graves. Y no siempre la ejecutas de la forma correcta. Una experta nos saca de dudas
 
 
 
El Confidencial
 
 
 
Un gesto tan cotidiano como lavarte las manos puede salvar muchas más vidas de las que crees. Se trata de una de las maneras más efectivas y económicas de prevenir todo tipo de enfermedades infecciosas, sobre todo diarreicas y neumonías. No es broma: cada año, más de 3 millones de niños no alcanzan los cinco años de vida por no adoptar esta sencilla medida de higiene personal, según las Naciones Unidas.
 
"¡Lávate las manos!". Seguramente recuerdes este grito tan particular por parte de tus padres, madres o abuelas. Si entonces surtió efecto e hiciste caso, hoy día ya no tendrás que preocuparte por el sinfín de problemas de salud a los que te enfrentas de no haber adquirido la costumbre. Claro que, si no lo haces bien, por mucho que repitas la acción día tras día, no estarás a salvo de las bacterias y los microbios presentes en tus manos.
 
"Las manos húmedas transmiten 500 veces más rápidamente las bacterias que la piel seca, por lo que es muy importante secarse bien".
 
Por ello, Rosa Gallagher, una prestigiosa periodista en salud e higiene del diario británico 'The Guardian', advierte sobre cómo deberías higienizar esta parte tan importante de tu cuerpo, ya que posiblemente lo estés haciendo mal y no te des ni cuenta. "Hay dos tipos de bacterias que viven en la piel de nuestras manos: las residentes, que rara vez están implicadas en la infección y son buenas para la piel", explica. "Y luego las transitorias, que recogen nuestras manos cuando tocamos superficies. Estas últimas son las que hay que eliminar".
 
 
Los pasos a seguir
"Mójate bien las manos antes de aplicar el jabón", aconseja Gallagher. "Si te lo echas antes, corres el riesgo de que el jabón actúe como irritante y reseque las manos. Luego, frota las dos palmas y entrelaza tus dedos. De igual forma, frótalos colocando las yemas de los dedos de una mano en la palma de la otra y viceversa. Frotar las manos crea fricción, lo que elimina las bacterias y genera espuma".
 
"Dentro de esa espuma están las bacterias concentradas, listas para ser desprendidas del tejido de la piel con el agua en el aclarado. Una vez que haya mucha espuma y todas las superficies estén bien frotadas, enjuágate bien las manos y sécalas, sin olvidarte de los dedos. Si no estás en casa y usas una toallita de papel, no levantes la tapa del cubo de la basura con los dedos recién lavados. Y en el hogar, debes cambiar las toallas de mano dos veces por semana, e incluso con mayor frecuencia en el caso de que alguien del hogar esté infectado por un norovirus".
 
Las manos húmedas transmiten 500 veces más rápidamente las bacterias que la piel seca. Por ello, es importante tener en cuenta que hay que proceder a realizar un buen secado, tanto de la palma como del dorso de la mano. Después, la toalla debe colgarse y quedar extendida sin arrugas, ya que las bacterias se multiplican tanto en las manos húmedas como en las toallas mojadas.
 
¿Cuándo hay que lavarse?
Gallagher es tajante: "Después de ir al baño o cambiar un tampón o bien un pañal". Del mismo modo, "antes de cocinar y manipular alimentos, después de tocar carne cruda, y sí, lo más importante: antes de comer". También es aconsejable, si has cogido un medio de transporte público lavártelas nada más llegar a casa. Mejor prevenir que curar. Si quieres reducir el riesgo de pasar varios días en la cama por una gripe o un resfriado (lo mejor que te puede pasar si te contagias), que no se te olvide realizar este simple acto que previene de tantas enfermedades.
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