Técnicas para dominar la masturbación masculina

 
 
El glande tiene una sensibilidad increíble, por lo que humedecerte las manos con lubricante o aceites esenciales de masaje y acariciarlo suavemente puede ser unos de los placeres con los que hacer que tu pareja vea las estrellas. 
 
 
 
 
 
Cosmopolitan
 
 
 
 
¿Cuántas veces has oído que la mano de obra buena cuesta mucho dinero? Pues eso. El objetivo final de este artículo es que tus manos coticen al alza en el mercado de la masturbación masculina. Queremos que domines el pene de tu chico (o de tus ligues) al igual que los haces con tu clítoris o con la palanca de cambios de tu coche.
 
¿Cómo empezamos? Pues, lógicamente, por el punto muerto. El pene en sí, es decir, sin movimiento, es lo primero que debes conocer a fondo. No es un trozo de carne que va por libre, aunque a veces sea así. Es mucho más. De hecho, tiene las mismas terminaciones nerviosas que puede tener el clítoris, por lo que comenzar a jugar con él con la misma delicadeza y suavidad con la que te acaricias tú es lo ideal. Debes tener en cuenta varias partes. Por un lado, el glande (la punta). Por otro, el frenillo, que es el hilo que une el glande con el prepucio. Esta última parte es la piel que se mueve arriba y abajo para proteger el glande que, como imaginarás, forma parte del tronco, una parte que tampoco hay que olvidar.
 
El glande tiene una sensibilidad increíble, por lo que humedecerte las manos con lubricante o aceites esenciales de masaje y acariciarlo suavemente puede ser unos de los placeres con los que hacer que tu pareja vea las estrellas. Y no precisamente las de Hollywood.
 
Jugar con el frenillo puede ser igual de divertido de tocar como las cuerda de una guitarra. A más tensión, más placer para el chico. De hecho, una buena técnica con la que dar placer en esta parte del pene consiste en mojarte el dedo pulgar e índice y acariciar haciendo círculos esa parte con el miembro en todo su esplendor.
 
Hay chicos a los que le gusta que les agarren del tronco del pene y muevan de arriba a abajo el prepucio pero recuerda que, aunque lo veas duro como una piedra, no debes hacer movimientos bruscos de un lado para otro. ¡Que eso duele!
 
Una vez que ya tenemos claro las partes del miembro viril y algunas de las formas con las que dar placer específicamente a cada zona, conozcamos estas seis formas de hacerlo.
 
Técnicas de masturbación masculina para ser experta en la materia
En seco o con la mano húmeda –depende del gusto del hombre en cuestión– coge el glande como si fuera la palanca de cambios de un coche y comienza a hacer círculos sobre él. Puedes ir jugando con la presión de la mano –abriendo y cerrando– en función de lo blanco que vaya poniendo los ojos tu chico. Entiéndase por el placer recibido. Si es capaz de aguantar más de cinco minutos, invítale a una caña después. Se la merecerá por ser todo un campeón.​
 
Haz un túnel entre tus dos manos como si fueran un fleshlight o una vagina y juega con ellas de arriba a abajo. Es muy similar a la técnica tradicional de jugar con el prepucio que te comentábamos más arriba, pero en una versión 3.0. ​
 
'Stop in the name of love'. Esta técnica consiste en jugar con la intensidad de la masturbación. Es decir, ir jugando con el pene desde que este flácido hasta su máxima erección. El secreto reside en aumentar la velocidad de forma paulatina y cuando estes 'a tope' de rapidez, parar en seco. Imagina que eres un atleta haciendo un sprint de 100 metros. Pues eso. Correr, correr, correr y, de repente, parón.
 
​Luz al final del túnel. Esta variante es similar a la dos, ya que debes utilizar tus manos como una especie de conducto por el que el pene se va deslizando. ¿La diferencia? Que cuando terminan tus manos y comience a sobresalir el glande debe estar tu preciosa boca con la lengua. Dale un lametazo y haz que el pene vuelva al túnel. El cambio de temperatura, textura y humedad le hará disfrutar más que si le regalaras entradas para un rodaje de 'Juego de Tronos'.​
 
Con arte y olé. Todas las veces que has oído lo de 'coge una manzana, cométela y tírala' para aprender a mover las manos con arte en lo de bailar sevillanas es lo mismo que lo que puedes hacer con el pene. Sube por el tronco con la palma de la mano mirando hacia ti. Una vez en el glande, gira la mano y deja que la palma apunte hacia el otro lado. Baja otra vez por el tronco al revés. Si consigues coger ritmo de giro y aumentar la velocidad, será fabuloso para él y para ti. Después de esos movimientos tan bien coreografiados, puede que te llamen de 'Fama, ¡a bailar!​'.
 
No eres tú, soy yo. Pon a tu chico delante de un espejo. Que se vea y se excite con el pene bien erecto. Ponte detrás –sin que se te vea– y cógesela como si lo hiciera el mismo.
 
Esperamos que con estos sencillos consejos tengas todo más claro en lo que a la masturbación masculina se refiere.
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