Conoce todos los efectos negativos del estrés

 

 

Debemos buscar herramientas y ayuda profesional para aprender a conocernos, cuidarnos y querernos mejor, y evidentemente, avanzar.

 

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A menudo hacemos referencia al estrés de una forma muy poco específica. Por esta razón, colocamos en el mismo saco todos nuestros malestares (mentales y físicos). La etiqueta puede ser acertada pero conlleva al olvido de los verdaderos efectos negativos del estrés en el cuerpo.

 

No hace falta ser un experto para identificar los signos, todo se trata de conocer nuestro cuerpo, estar conscientes de las tendencias del mismo y, por supuesto, estar bien informados. Ojo, el conocimiento no debe abrumarnos, sino ayudarnos a gestionarnos mejor. En especial porque el estrés es un enemigo que puede atacar en cualquier momento pero sus secuelas no siempre son inmediatas.

La fisiología del estrés

Un poco de estrés es positivo. Esto se debe a que desencadena reacciones en nuestro organismo asociados a nuestro sistema de defensa y a la tendencia primitiva de huir o luchar. Entonces, con algo de estrés aumentamos nuestro ritmo de trabajo y llegamos a ser más eficientes.

 

No obstante, el exceso de estrés, o el estrés crónico afectan directamente 3 sistemas en el organismo: el sistema endocrino, el sistema nervioso y el sistema inmune. De allí, se generan una impresionante cantidad de efectos negativos.

 

El estrés activa todos los componentes del cerebro y provoca una reacción en cadena o en cascada. Primero ocurre una respuesta neurológica que activa el hipotálamo. Esto provoca la secreción de hormonas y estimula la hipófisis, que a su vez, segrega ACTH corticotropina.

 

La corticotropina activa las glándulas suprarrenales y esto desencadena la producción de adrenalina (epinefrina) y noradrenalina (norepirefrina) y de corticoesteroides (aldosterona) y glucocorticoides (cortisol).

 

Esta reacción y secreción anormal de hormonas, afectan a todos los órganos del cuerpo y además, afectan directamente el sistema inmune Hans Selye médico endocrinólogo de Montreal, conceptualizó la respuesta del organismo al estrés en tres etapas fundamentales: la fase de alarma, la fase de resistencia y a fase de agotamiento.

 

Las fases del estrés

Fase de alarma. Es la responsable de ciertos efectos positivos de los estímulos estresantes. En esta etapa se activa el sistema nervioso simpático. Ocurre secreción de adrenalina y noradrenalina lo cual aumenta la concentración y capacidad de atención. Los efectos inmediatos pueden incluir hipertensión arterial, aumento del ritmo cardiaco y sudoración. Esta fase debe durar poco tiempo.

 

Fase de resistencia. Es la consecuencia de que la fase de alarma se extienda por más tiempo del debido. En este punto, comienzan las alteraciones en el metabolismo y los órganos comienzan a sufrir los efectos negativos de la excitación del sistema nervioso y la consecuente secreción de hormonas.

 

Fase de agotamiento. El organismo está alterado por el descontrol de los sistemas implicados en la respuesta al estrés. Entonces, comienzan los síntomas que caracterizan las patologías típicas de las personas sometidas a estrés.

 

Los efectos negativos del estrés

Sobre el sistema digestivo

Entre los principales efectos negativos del estrés sobre este sistema se hallan: úlceras estomacales, síndrome de colon irritable, dispepsia funcional, colitis ulcerosa, aerofagia, gastritis. Además, contribuye a malos hábitos alimenticios como: comer a destiempo, consumir comida chatarra, dejar de comer y otras conductas afines.

 

Sobre el sistema respiratorio

En este sistema puede actuar de forma directa o indirecta. De forma indirecta puede aumentar la propensión a enfermedades respiratorias por efecto del debilitamiento del sistema inmunológico. De forma directa puede producir: hiperventilación, disnea, asma psicógena, y sensación de ahogo.

 

Sobre el sistema cardiovascular

Este es uno de los sistemas más afectados por el estrés, y algunos de sus efectos pueden tener resultados fatales. Entre ellos se cuentan: taquicardia, arteriosclerosis, angina de pecho, infarto de miocardio, extrasístoles, taquicardia crónica, etcétera.

 

En los músculos y la piel

En este sentido, el estrés puede enmascararse con otras causas. Puede ocasionar acné, soriasis, prurito, eczemas, dermatitis, calambres musculares, dolores, rigidez, hipo e hiperreflexia, alopecia, etcétera.

 

Sobre el sistema nervioso

En este sentido, los efectos negativos del estrés son tan variados que nos hace reflexionar sobre el estilo de vida que llevamos y sus consecuencias. Desde problemas de ansiedad, irritabilidad, amnesia, dolores de cabeza, migraña, adicciones, depresión, trastornos del sueño, bloqueos mentales, alteraciones de la personalidad, desarrollo de fobias y miedos, hasta trastornos alimenticios, entre otros.

 

Los efectos negativos del estrés pueden conllevar a la pérdida de la integridad física y mental. No debemos permitir que nuestra salud psico-emociona se vea comprometida a este punto. Para ello, debemos buscar herramientas y ayuda profesional para aprender a conocernos, cuidarnos y querernos mejor, y evidentemente, avanzar.

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