Así funcionan las terapias con menores adictos a las nuevas tecnologías

España.- Ansiedad, irritabilidad, cambios de conducta, trastornos en la alimentación y el sueño, bajo rendimiento escolar... Estos síntomas asociados a otro tipo de adiciones se presentan ahora de forma alarmante en muchos menores enganchados a las nuevas tecnologías.                                 

Pasar del uso al abuso es fácil para una generación que ha nacido y crecido en presencia de las nuevas tecnologías y que la usan de manera innata. La preocupación entre padres, docentes e instituciones es cada vez mayor ante una lacra que afecta casi a un 20% por ciento de jóvenes entre 14 y 17 años, según datos del Ministerio de sanidad.

Ante este escenario, se aprobó en el Consejo de Ministros la primera Estrategia Nacional sobre Adicciones que incluye, por primera vez actuaciones frente a las llamadas “adicciones sin sustancia”, como son las nuevas tecnologías y los videojuegos.

Los efectos de este abuso desmedido de las nuevas tecnologías son de tal calibre que un estudio presentado en el XXII Congreso de la Sociedad Española de Medicina en la Adolescencia revela que el uso intensivo de estos dispositivos está provocando que se activen zonas nuevas en el cerebro en detrimento de otras relacionadas con la memoria o loa capacidad de organización.

Administraciones, fundaciones, ONGs y asociaciones, cada vez más sensibilizadas con los problemas que atañen a la adolescencia, ya han puesto en marcha proyectos, algunos de ellos pioneros, para atajar lo que se conoce como «Nomofobia» (Adicción al móvil) o Ciberadicción.

 

Un centro pionero

La Comunidad de Madrid cuenta con un centro de atención en Adicciones Tecnológicas, un servicio pionero que da respuesta a la necesidad de asesorar, prevenir y, en su caso intervenir frente al uso inadecuado, abuso y/o dependencia de las nuevas tecnologías por los adolescentes de entre 12 y 17 años. El programa, según su director José Moreno, está formado por profesionales que ofrecen a adolescentes, familias y profesionales de diferentes ámbitos (educativo, social, sanitario, etc.) una asistencia dirigida a tres áreas: la prevención y sensibilización, la formación y la intervención. El servicio, que empezó su andadura el pasado mes de abril está tratando a más de 300 familias por trimestre.

El servicio ha servido, en opinión de Moreno, para afrontar un problema que «ha dejado de ser una hipótesis para formar parte de nuestro día día» e insiste en que lo fundamental es la implicación de las familias. «Cuanta más compromiso hay por parte de los padre y más voluntad para cambiar cosas, mayor es el porcentaje de éxito de la terapia» .

Moreno subraya que este tipo de adicciones hay que tratarlas «a nivel global, en todos los ámbitos de nuestra sociedad» por lo que el centro cuenta con un servicio de formación que también colabora con profesores y centros educativos.

En la misma línea, el Ayuntamiento de la capital, a través de Madrid Salud cuenta con el servicio de Prevención de Adicciones (PAD) que dispone de un programa específico de nuevas tecnologías destinado a adolescentes y jóvenes con uso problemático o abusivo de internet, redes sociales, chats o videojuegos.

El pasado meses de mayo un trabajo conjunto realizado por el Departamento de Prevención de Adicciones del Instituto de Adicciones de Madrid Salud y la Cátedra para el Desarrollo Social de la Universidad Camilo José Cela ya alertaba de la magnitud del problema.

Según este estudio, realizado entre adolescentes de entre 15 y 16 años de centros públicos, privados y concertados de Madrid, sólo un 32% de los adolescentes harían un uso adecuado de Internet, mientras que el 31,5% mostrarían ya señales de riesgo, un 23,3% mantendrían una conducta de uso abusiva y un 13,2% mostrarían una clara dependencia. En definitiva, más de un tercio de la muestra desarrollaría un uso problemático de Internet y casi otro tercio estaría en riesgo de desarrollarlo. Asimismo, revela que más de la mitad de los adolescentes hacen un uso inadecuado del teléfono móvil: un 28,4% muestra un uso de riesgo, un 21% hace un uso abusivo y un 8% presenta dependencia de su smartphone. Un 43,5% de los adolescentes presenta además una conducta problemática en el uso de WhatsApp.

 

Protecto Ciber

Otras fundaciones y asociaciones también se han involucrado en la lucha contra esta adicción. Este es el caso de Proyecto Hombre que cuenta en Baleares con su proyecto Ciber. Toni Parets, director de Comunicación y proyectos de Projecte Home Balears, explica a LA RAZÓN que el proyecto surgió hace poco más de un año ante la demanda creciente de información y orientación por parte de los padres afectados por las adicciones tecnológicas.

Desde la apertura del programa en junio de 2017, han sido atendidas 35 personas de las cuales 8 continúan en tratamiento. La media de edad oscila entre los 17 y los 18 años y un 33% son mujeres.

Señales de alarma que debes observar en tu hijo:

  1. Cada vez necesitan dedicar más tiempo al uso de las nuevas tecnologías para obtener el mismo nivel de satisfacción.
  1. Cambios en la conducta social, en las relaciones familiares (se vuelven retraídos) y en el rendimiento académico (bajan sus notas).
  1. Se vuelven irritables cuando no están en contacto con el dispositivo móvil.
  1. Alteraciones del sueño y la alimentación.
  1. Posponen o suspenden las actividades cotidianas para usar el móvil, la tableta o el ordenador.
  1. Ocultación. Como ocurre con las adicciones a sustancias, es muy difícil que un adicto a las nuevas tecnologías reconozca que lo es.