“Querida, encuentra lo que amas y deja que te mate. Deja que consuma de ti, tu todo. Deja que se adhiera a tu espalda y te agobie hasta la eventual nada. Deja que te mate, y deja que devore tus restos. Porque de todas las cosas que te matarán, lenta o rápidamente, es mucho mejor ser asesinado por un amante.”

Charles Bukowski (Falsamente tuyo)

 

Pareciera que en el sujeto no existe una limitante en sus pasiones ya que convive con lo mas dañino que atormenta sus cuidados de sí. Nos encontramos con una cuestión del higienismo sobre las adicciones y de las posibilidades que puede haber en un adicto sobre sus objetos droga, parece fallar todo manual sobre la aparición de un consumo excesivo para el sujeto. Y es porque aparece algo llamado pulsión que nada tiene que ver con el instinto, sino que, este es sin objeto; y cuando llega encarnarse a un objeto produce estragos entre el sujeto y sus lazos sociales.

 

La pulsión de muerte tiene una característica principal según Freud y no es la autodestrucción del individuo como lo ha tomado algunos teóricos, sino el exceso desbordante del sujeto en cuanto a sus pasiones, aunque la cultura como bien dice Freud nos exige que renunciemos a esas pulsiones para poder convivir civilizadamente. Esto por supuesto trae consecuencias para el sujeto porque vive al borde del límite.

 

El tema de la legalización forma parte de lo político que toma al sujeto por sorpresa y lo encierra en el lema” todo sujeto tiene derecho a gozar” legal o ilegalmente. Con respecto al goce nadie estamos exentos en las formas muy particulares de gozar a partir del Otro, aunque el principal fundamento de legalizar alguna droga en este caso la marihuana es acabar con la guerra contra el narcotráfico, que se ha convertido mas en un asunto de seguridad publica que de salud pública, ya que empuja al sujeto a transgredir la ley jurídica.

 

Al psicoanálisis no le concierne que el sujeto sea un delincuente o no , sino que desde que ética lo regula con respecto a la causa de los goces, así como lo sostiene el poema de Bukowski , entre el amor y el goce hay una división que no logran tocarse pero el amor sirve como vía del goce que se adhiere a los caminos de la pulsión de muerte , porque de todas las cosas que pueden matar al sujeto es preferible para el toxicómano morir lentamente, porque no se trata de morir sino de amar hasta morir haciendo alusión a la función de la droga en los sujetos, “los goces del sujeto son perfectos” sería el lema para el sujeto toxicómano haciendo alusión a la famosa frase con que compromete al sujeto con dios y con la divinidad que hace que el tiempo se mida en base al consumo.

 

De ahí que el filósofo Spinoza nos enseña sobre las pasiones inadecuadas y los afectos que enferman al sujeto y desestabilizan por las causas externas. Desde la práctica psicoanalítica nos encontramos que hay algo de la pasión que afecta al sujeto, pero aun así hay un modo o posición respecto al sujeto en el cual sigue estando en esa pasión a pesar que le afecta en su vida. La droga actúa como una pasión desbordada que hace amar y odiar al mismo tiempo la sustancia.

 

La problemática no es la pasión porque son producto de nuestras vivencias que nos construyen como sujeto, sino que es dirigir “saber hacer” algo con esas pasiones , en Lacan sería una pasión por el lenguaje que se define como un deseo menos dañino o como establece un psicoanalista  en un su libro “una pasión por el saber”, que nos dirija a sostener un deseo singular sin ceder al Otro nuestras pasiones que nos sostienen en el malestar de la civilización y nos hacen más soportable la vida.