Se presentó en el Parque Las Riberas, en el marco del Festival Cultural Puro Sinaloa 2018


Culiacán, Sin.- El extraordinario intérprete bosnio Damir Imamović y su banda Sevdah Takht ofrecieron un raro y emotivo concierto de música típica de Bosnia Herzegovina, en el que mezclan las tradicionales canciones del género popular sevdah –una especie de fado- de esa región, con ribetes de jazz y otros ritmos modernos, pero sin abandonar la esencia original.


En el marco del Festival Cultural Puro Sinaloa 2018, que organiza el Gobierno del Estado, Imamovic se presentó en el Parque Las Riberas de esta capital, donde con un conjunto de bajo, violín, percusiones y el tambura (un instrumento similar a la guitarra o más bien al laúd), los bosnios cantaron una serie de temas de corte romántico e histórico de esa región de los Balcanes, en la ex Yugoslavia.


Imamovic cautivó a los sinaloenses con su voz prodigiosa, que abarca desde sonidos graves a agudos en falsetes, y con solos de su instrumento tradicional así como del violín de Ivana Duric, el bajo de Iván Mihajlovic y las percusiones de Nenad Kovacic, que en diversas ocasiones dieron muestra de su habilidad.


La diferencia lingüística nunca fue un obstáculo para transmitir el sentimiento de estas piezas a veces melancólicas, otras de una alegría arrebatadora, provocando que el público estallara en aplausos en varias ocasiones y que al final se pusiera de pie.


Piezas como None, Tambur, Sen gidi sarhos, Ludi meho, Sarajevo, Tessjo meni u Sarajevo samoj (tradicional), entre otras, fueron escuchadas con veneración por el público, ya que con sus ritmos melancólicos, invitan a la reflexión y a disfrutar de las percusiones, del violín y de ese estilo musical lejano y exótico.


También cantaron sevdahs como Pothera kroz skopje, Lijepa mara, y Lijepi Meho, con la que cerraron. Todas, piezas de sus cinco discos o populares de su región natal.

Se sabe que hace siglos vagaban por el Mediterráneo los takht, pequeños grupos musicales que interpretaban una música nacida del encuentro entre Oriente y Occidente y que se conoce como sevdah, género que con el tiempo se volvió popular y en la década de los cincuenta, los íconos capaces de llenar grandes escenarios incluían al legendario cantante Zaim Imamovic, abuelo de Damir.


En turco, la palabra sevdah quiere decir ‘amor’; en el antiguo árabe sawda denota melancolía, relacionada de alguna manera con el concepto de saudade, que inspira el fado y otros estilos en que el amor, el anhelo y la pérdida dan forma a canciones profundas y de gran sensibilidad, capaces de provocar el llanto en medio de la algarabía.
Algo de todo eso reflejó Damir Imamovic en su concierto.