Cerveza Apolo es la primera chela con causa que ayuda a los perritos abandonados desde noviembre de 2017 en la ciudad de México.

 

Maggie Flores y Máximo Chávez son las dos cabezas detrás de este proyecto que destina el 20% de sus ganancias al proyecto Apolo & Friends.

 

Apolo es un perrito que fue rescatado y que inspiró el nombre del refugio y después de esta cerveza. Su historia es similar a la de aproximadamente 10 millones de perritos abandonados en el país.

 

Al estar ideando el proyecto, Max, quien ya estaba familiarizado con el tema de la cerveza artesanal recordó que existía un lúpulo con ese nombre. En colaboración con la Cervecería Dos Palomas, con casi 10 años de experiencia, dieron con el sabor final de la cerveza.

 

Maggie colaboraba desde antes con Apolo & friends y está consciente de que “es un problema tan fuerte la falta de cultura en la tenencia de mascotas que se tiene que hacer algo”. Sabe que su proyecto no acabará con el problema pero es un primer gran paso.

 

Tanto Max como Maggie visitan eventualmente el refugio que se encuentra en Taxco, Guerrero. Aseguran que tienen un 100% de éxito en adopciones y no es para menos, los filtros utilizados para asegurar el bienestar de los perritos son exhaustivos.

 

Perritos y cerveza Apolo

 

Cuando juntas dos elementos tan queridos por la gente nada puede salir mal y por fortuna así ha sido.

 

Cerveza Apolo ya va en su onceavo lote y esta última producción fue del doble que la anterior. Gran parte del éxito es por la calidad de esta cerveza con causa.

 

Itzel Maldonado y Daniel Arellano, los fundadores de Cervecería Dos Palomas, tuvieron la complicada misión de crear un sabor tan bueno que no sólo se tratara de comprarla por su causa sino también por su sabor.

 

Cerveza Apolo ha tenido gran aceptación al ser considerada una cheve de transición; esto quiere decir que el cambio del sabor de una cerveza comercial a una artesanal no será abrupto.

 

Así es más fácil adaptarse rápidamente a su sabor que, por supuesto, es más complejo que las comerciales.

 

El lúpulo Apolo le brinda toques de cáscara de lima y naranja y aromas de pino. Es tipo IPA y para saborearla perfectamente Max recomienda observar el color y la espuma, percibir los olores y por último probarla.

 

Su sabor es fresco, aunque denota el carácter de la variedad IPA y su característico amargor.

 

La calidad de los ingredientes se siente desde el primer sorbo.

 

Maggie y Max tienen tanta confianza en su producto que incluso apuestan a no beberla tan fría y así apreciar todas las notas que deja en el retrogusto

 

¿Cuántas va a llevar, joven?

 

Los negocios en donde la venden le han encontrado sus propios maridajes perfectos. Pueden ser desde una papa de Papa Checos hasta el salmón en Coco Café Bistro.

 

 

Con cerveza Apolo se ha hecho comunidad, desde la producción y la compra de los ingredientes de primera calidad a productores locales hasta la ilustración.

 

Esta es la segunda etiqueta que les da identidad y está hecha por Verónica Rodríguez, –Pisi Pop para los cuates- diseñadora e ilustradora quien también es afín a la causa.

 

A pesar de tener otros trabajos paralelos, Maggie y Max se encuentran completamente involucrados; todos los restaurantes que se quieran sumar en la distribución de esta cerveza son bienvenidos.

 

Además de la cerveza también puedes adquirir los accesorios. Hay vasos padrísimos y bolsas ecológicas en su tienda en línea.

 

 

 

Para saber acerca de eventos como catas o recaudaciones revisa sus redes sociales.

 

Recuerda: no compres, adopta y apoya los proyectos como cerveza Apolo para que más perritos puedan ser beneficiados.