Dijo que para sorpresa de muchos, las mujeres son cada vez más aceptadas como policías por tener otra mentalidad, ser más sensibles y brindar más confianza a la población

 

Culiacán, Sin.- Con gran orgullo y satisfacción, Gladis Núñez labora desde hace 15 años en las filas de la Secretaría de Seguridad Pública como trabajadora social, donde después de una gran lucha logró ganarse el respeto de sus compañeros y de la sociedad.

 

Originaria de Oso Viejo, comunidad de la sindicatura de Quilá en Culiacán, dijo ser el orgullo de su familia, ya que la ven no sólo como una trabajadora social, sino como una policía que se ocupa de la seguridad de la ciudadanía.

 

Gladis, de 35 años de edad, contó que cuando cursaba la secundaria decidió que estudiaría trabajo social, pero fue la visión de ayudar a las personas lo que la llevó a las puertas de la SSP en el municipio para buscar una oportunidad de ejercer esta labor humanista.

 

“Mi hija me dice 'mamá, tú eres una policía social', y yo le platico las experiencias que tengo en este trabajo, porque nosotros tenemos la experiencia de trabajar con toda la población, no en un área en especial y eso nos da más conocimiento”, dijo.

 

Destacó que este trabajo le ha dejado conocimientos y muchas experiencias tanto personales como laborales, además resaltó el hecho de que en la actualidad son cada vez más las mujeres que están peleando por este tipo de trabajos.

 

“Anteriormente era sólo la figura masculina la que se veía como resguardo social y ahora vemos que somos cada vez más mujeres, y es muy importante que se considere que también las mujeres somos competentes para realizar estas labores”, expresó.

 

La joven indicó que su experiencia al iniciar en la SSP fue de gran asombro, ya que se trabajaba en espacios donde ni los policías varones eran aceptados, donde se tenía que andar en las calles, trabajar en la comunidad con jóvenes pandilleros.

 

Sin embargo, destacó que para sorpresa de muchos, las mujeres son cada vez más aceptadas como policías por tener otra mentalidad, ser más sensibles y brindar más confianza a la población.

 

“No se nos ve como una autoridad, o la que viene a detenerme, sino como una persona que puede brindar ayuda. Trabajábamos con jóvenes pandilleros para abrir otros espacios de educación, yo creo que una mujer le da más confianza a la sociedad, de repente la gente se acerca nos pregunta y nos pide ayuda con más facilidad”, externó.

 

Por último, Gladis destacó la importancia de que la mujer demuestre que sí se puede ejercer cualquier trabajo, porque capacidad y fortaleza hay, y afortunadamente oportunidades también.

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