Dentro de la iglesia del padre “Cuco”, la Ossla y tres coros interpretaron una selección de piezas basadas en textos de la Biblia

 

Culiacán, Sin.- Fue una noche plena de misticismo con cuatro piezas del compositor alemán del periodo barroco, Georg Friedrich Haendel, con la que cerró la Temporada de Otoño 2016 de la Sociedad Artística Sinaloense (SAS) y el Instituto Sinaloense de Cultura (ISIC), en el Tradicional Concierto de Diciembre, que en  esta ocasión dejó su sede anterior en el Templo de Nuestra Señora de Guadalupe, en La Lomita, para realizarse en la Parroquia del Espíritu Santo (Iglesia del Padre Cuco), en Las Quintas.

 

Fue también una experiencia religiosa memorable, dada la selección de piezas corales basadas en textos de la Biblia y el aire de misticismo y de profunda religiosidad que Haendel (1685-1759) solía imprimir a sus obras, y que fueron interpretadas por la Ossla, acompañada por tres coros: El de la Compañía de Ópera del ISIC, el de la Comunidad de Culiacán, y el Guillermo Sarabia, de Mazatlán, con más de 100 artistas en escena dirigidos por el maestro Gordon Campbell.

 

El programa abrió con las conocidas notas de la Entrada de la Reina de Saba, del oratorio Salomón (que data de 1748), y que provocó las primeras muestras de aprobación de parte del público, con sus cuerdas, oboes y flautas predominando en el ambiente místico de la Parroquia del Espíritu  Santo.

 

Luego, acometieron con la pieza Zadok the Priest, del Himno de coronación 1, una pieza coral sumamente hermosa, plena de vigor y breve, la cual fue con entusiasmo arremetida por los dos coros y la Orquesta, y puso la piel chinita de emoción a más de uno de los asistentes. Se trata de una pieza basada en la coronación del rey Salomón por el sacerdote Zadok, según el Libro I de Reyes, y que Haendel aplica a la coronación del rey Jorge II de Gran Bretaña en 1727.

 

Y la estrella de la noche, el Te Deum de  Dettingen HWV 283, compuesta por Haendel en el año 1743 para celebrar la victoria de las tropas inglesas lideradas por el rey Jorge II sobre las francesas en la batalla de Dettinggen, y que es básicamente una pieza de corte religiosa (A ti, oh Dios, te alabamos, / a ti, Señor, te reconocemos. / A ti, eterno Padre, te venera toda la creación. / Los ángeles todos, los cielos / y todas las potestades te honran), para celebrar esa victoria.

 

La pieza está integrada por 13 partes en los que destacan las voces monumentales de los coros, con ciertos aires marciales en sus inicios, para remarcar la ocasión a celebrar, en los que destaca la voz del barítono José Manuel González Caro, con un coro que se acrecentaba por momentos.

 

El cierre fue con una pieza infaltable cuando se honra a Haendel como es la pieza coral ¡Aleluya!, basada en versículos del Apocalipsis, y que es con la que cierra el oratorio  El Mesías, y que basándose en textos de la Biblia, celebra el nacimiento del Hijo de Dios y su muerte y ascensión al cielo. Fue un gran cierre, y el público que llenó el inmueble no pudo menos que aplaudir vigorosamente a los artistas por una noche plena de calor místico.

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