En el parque Las Riberas, pimas, yaquis y mayos dieron muestra de sus rituales por los muertos en un festival duró tres días

 

Culiacán, Sin.- Nuevamente la magia ancestral del Festival Yoreme Sinaloa, en su edición 2016, llenó con sus cantos y danzas el parque Las Riberas, con la presencia de representantes étnicos yoremes, de Sinaloa, yaquis de Sonora, y pimas del sur de Chihuahua, en medio de una muestra artesanal y gastronómica, y con responsos dedicados a recrear el culto a los muertos.

 

El encuentro, inició con una demostración de ulama de brazo, en el marco del Encuentro Estatal de Juego de Ulama, fue inaugurado por Carlos Morales López, director de Formación y Capacitación del Instituto Sinaloense de Cultura, en representación de María Luisa Miranda Monrreal, directora general de la institución.

 

Le acompañaron en el presídium: Juan Salvador Avilés, director de Cultura Municipal; María de los Ángeles Heredia, directora de Patrimonio y coordinadora del Festival; la diputada Gloria González Borboa, presidente de la comisión de Asuntos Indígenas del Congreso del Estado; el antropólogo Víctor Flores, del Instituto Chihuahuense de Cultura; Leonides Gil Ramírez, coordinador de la Comisión para la Atención de las Comunidades Indígenas en Sinaloa de la Sedeshu, y Nelba Osorio Porrás, por parte de la Secretaría de Desarrollo Económico; así como Bernardo Esquer, representante del grupo yoreme Yeu Matchuk.

 

Morales López comentó que el evento fue un verdadero regocijo, y con esta actividades convivieron comunidades indígenas procedentes de Sinaloa, Sonora, Chihuahua y otomíes de Puebla.

 

De Sinaloa, dijo, participaron indígenas de Ahome, Guasave, Choix y El Fuerte, y constó de exposiciones y de muestras de gastronomía, así como artesanías y medicina tradicional, presentaciones de libros, y el Encuentro Estatal de Ulama con jugadores de Escuinapa, Mazatlán, Guamúchil y Guasave.

 

Hacer festivales como este, dijo, significa darle la oportunidad a la comunidad sinaloense de abrevar en mejores conocimientos, no tanto para reivindicar a la cultura yoreme, ya que esta existe aún a pesar de nosotros los yoris y de las instituciones públicas y privadas: Las culturas indígenas están vivas y nosotros sólo les damos un espacio para que convivan y se encuentren.

 

Tras el acto inaugural, los grupos participantes se congregaron en la cruz del perdón, instalada frente a la enramada, donde intercambiaron presentes  y palabras de amistad con los visitantes pimas y yaquis, básicamente.

 

Luego pasaron a la ramada donde cantores y danzantes yoremes bailaron ante sus invitados sones de pascola y venado, ataviados con sus blancos ropajes, sus tenábaris, máscaras y demás parte del atavío, y sonando sus sonajas, raspadores, violines, arpa y tambores de agua y de cuero de chivo.

 

Por su parte, representantes pimas del sur de Chihuahua quien acompañados con guitarras, violín, contrabajo y sonajas, trajeron cantos y danzas de pascola para agradecer a Dios por las cosechas y para pedir lluvias para el próximo año, y que son parte de una fiesta de tres días que realizan cada año en sus comunidades.

 

Tras las actividades de bienvenida, participaron todos en los responsos por los muertos, donde los participantes bailaron y danzaron sin cesar.

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