“Los grandes egoístas son el plantel de los grandes malvados”

Concepción Arenal, escritora española

 

 

Sinaloa en 2013 ostentó de acuerdo a estadísticas del INEGI así como del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, el poco honroso sexto lugar en secuestros y el quinto lugar en feminicidios a nivel nacional. Según otros estudios, en ese mismo año la entidad ocupó el tercer lugar nacional en cuanto a niveles de violencia al estimarse que 46 de cada 100 personas sufrieron algún tipo de agresión. Así, no es extraño que en 2013 Sinaloa no haya figurado entre los diez estados que aportaron el 63.2% del Producto Interno Bruto Nacional (Distrito Federal, Estado de México, Nuevo León, Jalisco, Veracruz, Campeche, Guanajuato, Coahuila, Puebla y Tabasco) y que su economía haya sido comparada según su nivel de desarrollo humano con la de la minúscula isla caribeña de Dominica. Para efecto de contextualizar geográficamente dicha comparación basta señalar que mientras la superficie total de Sinaloa asciende a 57,365 km2, Dominica cuenta con 754 km2, y que su superficie cabría más de seis veces en el municipio de Culiacán, 4 en el de Mazatlán y 2 en el de Elota.

 

De acuerdo a lo anterior, surge la duda ¿por qué existe tanto interés de tantos actores políticos en convertirse en el próximo Gobernador Constitucional de un estado con tantos y tan añejos problemas? Y es que si sumamos los 12 aspirantes del Revolucionario Institucional, al menos 3 de Acción Nacional, posiblemente 2 independientes, más los correspondientes al resto de la “chiquillada” (excluyendo por supuesto a los partidos satélites del PRI) nos encontramos con aproximadamente 20 hombres y mujeres más que dispuestos a sacarse “la rifa del tigre”. La respuesta tal vez pueda encontrarse en el hecho de ubicarse Sinaloa en el lugar 28 a nivel nacional en cuanto a su marco jurídico en materia de transparencia y rendición de cuentas, lo que sin lugar a dudas vuelve al presupuesto público un vulnerable botín de nuestros sucesivos “salvadores” sexenales. Y es que si la mayoría de nuestros gobernadores entraron casi jurando que se convertirían en los mejores de la historia, los únicos rastros que pueden apreciarse tras los grandilocuentes planes estatales de desarrollo es la enorme riqueza acumulada por ellos tras abandonar el anhelado tercer piso.

 

El economista estadounidense Paul Krugman, Premio Nobel de Economía en 2008, señala en su artículo Privilege, Pathology and Power publicado por el New York Times el 1 de enero de 2016, que si bien la sabiduría popular reconoce que la excesiva riqueza puede ser perjudicial para el alma humana, también afirma que según análisis estadísticos recientes en promedio las personas opulentas son menos propensas a mostrar empatía, menos dispuestas a respetar la ley y más inclinadas a engañar que las personas ubicadas en niveles económicos más bajos. Así, nuestra actual arquitectura constitucional, la cual favorece una preeminencia desproporcionada del Poder Ejecutivo sobre el Poder Legislativo y Judicial, así como sobre los Ayuntamientos, la enorme riqueza de algunos de los aspirantes, de los cuales al menos dos ya ostentan lucrativos feudos, un marco regulatorio deficiente, no pocas personalidades egomaniacas entre los aspirantes y el enorme poder que asumirían de obtener la gubernatura, completa la respuesta al por qué de tan vehementes deseos pero también del destino que nos depara al concluir la próxima administración gubernamental de no embarcarse el congreso local en una reforma de Estado de gran calado. Todavía es tiempo.

 

Mala leche

Si bien Juan Ernesto Millán Pietsch declaró con una sinceridad muy agradecida entre el priismo que no puede ser un cínico y pararse en el PRI como si nada hubiere pasado, Aarón Rivas Loaiza olvidándose del affaire 2010 y muy probablemente también del de 2015 se manifestó listo para dejar en cualquier momento la Secretaría de Desarrollo Económico del Gobierno de Mario López Valdez para buscar ya sea la alcaldía de Culiacán, una diputación local o ¿por qué no? hasta la presidencia del Revolucionario Institucional en Sinaloa. ¡Órale!

 

La del estribo

Hablando de olvidos, pocos recuerdan tras ya cinco años de la administración malovista que fue precisamente Quirino Ordaz Coppel, entonces titular de la Secretaría de Administración y Finanzas de Jesús Aguilar Padilla, quien al exigir la firma de la renuncia como condición para la entrega de los aguinaldos en diciembre de 2010 puso en charola de plata las cabezas de cientos de trabajadores del gobierno estatal a una administración que llegó con la propuesta del cambio para hacer todo exactamente igual.

 

Twitter:  @jramonguzman

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