“Y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres”

Juan 8:32

 

 

Por crisis política se entiende, según lo propone Timothy Coombs (2011), como los eventos que cuentan con el potencial de dañar gravemente reputaciones políticas, siendo la administración de este tipo de crisis necesaria tanto en la lucha electoral como en la administración pública. Parte de la estrategia recomendada a actores políticos ante estas situaciones, es de acuerdo a Jennifer Lees-Marshment (2014), el reconocer la existencia de un problema, admitir la culpa o responsabilidad por su existencia, y decidir cambiar la propia conducta en respuesta al mismo. Así, la disculpa pública o hasta la auto-inmolación se convierte en una herramienta clave e imprescindible en la administración de crisis. Pero si bien la mecánica parece simple a primera vista, en la realidad, crisis que pasan por la revelación de aventuras extra-maritales, el involucramiento en actos de corrupción, la traición a los ideales partidarios, o el descubrimiento público de las preferencias sexuales de los individuos, constituyen amenazas muchas veces imposibles de superar.

 

Un caso paradigmático de lo anterior es el intento de Edgardo Burgos Marentes, expresidente del Partido Acción Nacional en Sinaloa, de remontar a través de este tipo de técnicas de marketing electoral, la grave crisis que enfrenta su partido en la entidad, y de la cual, como primer paso hacia su expiación, admitió su culpabilidad al asegurar que "no estaba preparado para ser presidente del partido en Sinaloa" y lamentar que su “curva de aprendizaje” haya tenido graves costos para Acción Nacional. Sin embargo, en su entrevista al medio digital cafenegroportal.com, Edgardo Burgos lejos de exponer deslices o errores menores, se ocupa en ofrecer verdadero testimonio de una incapacidad demostrada para conducir adecuadamente a su institución y cumplir la prometida “efectividad electoral”. Rematando con la falsa excusa de haber ganado la elección pero perdido el gobierno en 2010, como la causa de la crisis que azota a su partido en la entidad.

 

Ahora bien, los objetivos que motivan a Edgardo, para qué engañarnos, amable lector, lectora, no son otros que el de su muy personal aspiración de ser candidato a diputado local en 2016, y no la necesaria reivindicación de Acción Nacional que pareciera querer defender. Pero si bien es indudable que ante la confesión de Edgardo Burgos, es necesario el relevo de las pruebas de su culpabilidad, más bien pareciera que ante tanta evidencia de su incapacidad e ineptitud, sea totalmente infructuosa su lucha por demostrarnos lo contrario. ¿Será?

 

Mala leche

Es claro que ante la existencia del voto duro y la decreciente participación en las elecciones de la ciudadanía, en la lucha por el “pastel electoral” es imposible ganar sin que otro corra con pérdidas. Así, la proporción de los votos recibidos por el Partido Sinaloense en la elección de diputados locales de 2013 (12.72%) encontró su contrapartida en la disminución de los votos recibidos por la alianza PAN-PRD (-15.73%) en tal elección respecto de 2010; manteniéndose el Revolucionario Institucional en una proporción de alrededor del 45% de los votos. Pensándolo bien, tal vez Edgardo Burgos haya sido el mejor presidente del PAN, pero que el PAS haya tenido en Sinaloa.

 

La del estribo

De acuerdo al Informe de Pobreza en México 2012 (CONEVAL), en Sinaloa un 33.5 por ciento de la población presenta vulnerabilidad por carencia social. Razón esta de la importante contribución que la Feria Estatal de Servicios ha prestado a más de 170,000 sinaloenses en sus ya 33 ediciones. Al respecto Gerardo Vargas Landeros, Secretario General de Gobierno y responsable institucional del programa, destacó que a través de este programa se brinda un soporte para el desarrollo humano de la población al garantizar el derecho a la identidad jurídica e impulsar el acceso a la salud y la educación en la población.

 

Twitter:  @jramonguzman

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