“Por sus frutos los conoceréis”

Mateo 7:16

 

 

En el marco de la reciente reunión de la Comisión de Desarrollo Regional del Senado de la República, presidida por el guerrerense René Juárez Cisneros, el senador por Sinaloa Aarón Irízar López llamó a la construcción de una propuesta legislativa, orientada a obligar tanto a estados como a municipios, a concentrar y publicar indicadores de desarrollo, esto con el fin de garantizar una aplicación más eficiente de los recursos públicos. Y es que si bien, como lo indica el senador, el gran problema en nuestro país no ha sido la falta de recursos económicos sino el de su correcta aplicación, con la instauración del presupuesto base cero, el cual propone se detallen y justifiquen las necesidades presupuestarias de acuerdo a las actividades a realizar, se evidencia la importancia de contar con estos instrumentos de análisis, los cuales permiten la medición y evaluación de los resultados reales y concretos de toda la política de desarrollo nacional.

 

Este tipo de indicadores, conocidos como variables de políticas públicas, facilitan la medición del efecto, positivo, negativo o neutro,  que los programas desplegados por los gobiernos nacionales y locales, producen en los fenómenos identificados como problemáticos por la ciudadanía e incorporados a la agenda pública por los gobiernos. En palitos y bolitas, amable lector, lectora, tales indicadores nos permiten conocer a ciencia cierta, si el hospital, la escuela, la prisión, la presa, la carretera, la autopista, el túnel, el paso deprimido o el puente, trajo algún beneficio a la población, (por supuesto, al margen de la utilidad recibida por el “Mr. Ten Percent” local correspondiente) o bien si la construcción de tales obras o la instauración  de determinadas políticas públicas, no son más que una útil excusa para un desembolso millonario del erario que no impactará en forma positiva en las condiciones de vida de la población.

 

Sin embargo, a nuestro juicio, existe una ventaja en la utilización de tales indicadores que tal vez nuestra clase política no ha logrado aún advertir: que no sólo le facilitan al gobernado identificar los resultados de sus gobiernos, sino también el demostrar por parte de los actores políticos, su capacidad de “entregar” resultados al electorado, como una, tal vez insuperable, estrategia de Marketing Político. Por ejemplo, si bien se recuerda fácilmente que el hoy senador perdió la elección por la presidencia municipal de Culiacán en 1995, que casi pierde la de 2004, que ha pasado sin pena ni gloria por dos legislaturas federales, una local y diversos cargos públicos, no sabemos ¿Qué habrá entregado a la ciudadanía a cambio de tanto?

 

Mala leche

Si la peor forma de corrupción en el ejercicio del poder público es la ineficiencia, algún lugar preponderante, indudablemente, debe gozar el lucrar políticamente con la pobreza y la necesidad. Así, resulta lamentable que la ex diputada federal, “Paquis” Corrales pretenda colgarse el “milagrito” de la entrega de tablets a los alumnos de quinto grado de primaria, tratándose no sólo de un programa del Ejecutivo Federal, que no del Poder Legislativo, y cuando el recurso para su adquisición salió precisamente del bolsillo de los vapuleados contribuyentes. Anexamos fotografía de untuoso espectacular.

 

La del estribo

 

Con la celebración de la sesión 19 del programa Cabildo Abierto, al alcalde de Culiacán, Sergio Torres Félix avanza hacia la consolidación de una estrategia de gobernanza que impulsa la democratización de la agenda pública municipal a través de la participación directa de la sociedad en la toma de decisiones. Entre las propuestas realizadas por 24 representantes de grupos sociales, se encuentran la remodelación de parques públicos, campos deportivos, la ampliación de la red eléctrica, así como la pavimentación y re-encarpetado de calles.

 

 

Twitter:  @jramonguzman

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