"La justicia es la venganza del hombre social,

como la venganza es la justicia del hombre salvaje"

Epícuro, filósofo griego

 

 

El hombre de gobierno de nuestra época, según lo proponen Denis Jeambar e Yves Roucaute en su obra Elogio de la traición, es el gran traidor, ese que antepone el realismo frente a los dogmas, el que perfecto conocedor de la sociedad que le toca gobernar no sólo está siempre atento a la voluntad del pueblo, sino que busca preverla, acompañarla. Sí, sabe que es la ambición de poder lo que lo impulsa, pero no olvida que bajo el juego de la política ejercen su fuerza gravitatoria poderosas corrientes, por lo que necesitará de toda su prudencia y habilidad para esquivar “…los terribles remolinos y los arrecifes ocultos”. Así también, si el gran traidor es un hombre calculador y pragmático, sabe que “…la traición es una aritmética en la que tiene cabida el azar, el giro inesperado de la historia al cual es necesario adaptarse, incluso capitular”. Como también que el tiempo, además del espacio, es otra importante dimensión en el resbaladizo mundo de la traición.

 

Si usted, amable lector, lectora, compró la versión de que con la suspensión de la cuenta pública correspondiente al primer semestre del año 2016, el Congreso del Estado de Sinaloa marcó historia al inaugurar su independencia frente al Ejecutivo, estaría permitiéndose una peligrosa ingenuidad. Vaya, no sólo no es histórico tal evento sino que ni siquiera constituye un hito, un acontecimiento clave en la historia de Sinaloa, al ser apenas una declaración de guerra contra lo que sobrevive de la facción malovista del priismo en Sinaloa. Una guerra por cierto en la cual el Revolucionario Institucional cobrará la peor parte, lo que podría resultar positivo al menos en términos de competencia política para los sinaloenses. Así como el cisma de 2010 sentó las condiciones para el surgimiento del Partido Sinaloense, hoy segunda fuerza política en el estado, esta nueva confrontación podría sentar las bases para el arribo, ahora sí, de un panista a las oficinas del tercer piso.

 

Si la suspensión de la cuenta pública al ejercicio del último año del gobierno de Mario López Valdez (en la cual se omiten sospechosamente las graves irregularidades en la Secretaría de Salud, la Secretaría de Comunicaciones y Obras Públicas y la Secretaría de Desarrollo Económico) es sólo un “ajuste de cuentas” entre priistas, esto lejos de hacer historia será apenas un triste capítulo de la ignominia, cuando en Sinaloa lo que se necesita es justicia. Una venganza que además estaría siendo pobremente operada ante una Auditoría Superior del Estado débil, sin una independencia que le brinde legitimidad y presa de intereses políticos que no permiten avizorar un resultado positivo y efectivo en materia de rendición de cuentas. Y si me preguntan qué sería histórico: histórico, sería que una Legislatura suspendiera la cuenta pública  a un gobernador en funciones, así como la LXII Legislatura al gobierno de Quirino Ordaz Coppel. Se vale soñar.

 

Mala leche

La jugada de Roberto Cruz Castro es impecable y su deslumbrante sonrisa lo evidencia. Sí en 2010 fue el estratega de Marketing Electoral que ayudó a la llegada de Mario López Valdez y la alternancia política en Sinaloa, hoy opera para que su ex amado líder sea llevado al cadalso. Esperamos que la cloaca que destapen no termine ensuciándolo también a él quien sirvió en dos áreas claves de esa administración: la Coordinación General de Asesores y la Secretaría de Desarrollo Económico. Y sobre todo cuando su exilio se presume fue causado por un conflicto “patrimonial” con otro destacado ex malovista, Gustavo Zavala Guerrero, hoy integrado al gabinete de Ordaz Coppel como subsecretario de Turismo.

 

La del estribo

La felicitación de un grupo de empresarios sinaloenses a la LXII Legislatura estatal, en la que manifiestan que Sinaloa se iluminó con las buenas nuevas de estrenar un legislativo independiente y responsable, de la recuperación de la confianza perdida por las autoridades, así como de la unidad –les faltó la alegría, el amor y la solidaridad- entre los sinaloenses, es sólo la tercera escena de una representación que ya nos transmitieron durante el sexenio pasado y cuyo desenlace era tan previsible como ominoso.

 

Twitter: @jramonguzman

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