“El sentido moral es de gran importancia.

Cuando desaparece de una nación,

toda la estructura social va hacia el derrumbe”

Alexis Carrel, médico francés

 

El debate es falso. La cuestión no es si es legal o no el que los diputados y diputadas, después de pedir licencia para contender por otros puestos de elección popular (presidencias municipales, síndicos procuradores y regidurías) habiendo perdido o incluso ganado, regresen a cobrar sus dietas cuando sus suplentes apenas van calentando el asiento. Sí, jurídicamente tienen el derecho a regresar a su representación al no existir prohibición legal alguna en ese sentido, pero ello no significa que desde la perspectiva de otros ámbitos normativos ello sea correcto. Para comprenderlo a cabalidad basta preguntarnos ¿podría existir la vida social si nos limitamos a no hacer solamente aquellas conductas que se encuentran prohibidas por la ley? El ser lícito todo aquello que no está legalmente prohibido deja un universo de posibles conductas que aunque no importen al derecho sí podrían contravenir lo dispuesto por otros sistemas normativos. El derecho, junto con los convencionalismos sociales, la moral y la religión, norman la vida de los individuos desde distintas facetas, siendo cada una de ellas en lo individual incapaces de regular la compleja vida social.

 

Esto es, si bien la normativa que le es aplicable a un agente de policía no lo obliga o establece un castigo en caso de que no ayude a un conductor que sufrió un percance en su automóvil, el brindar tal auxilio redunda no sólo en beneficio de tal automovilista, sino en los niveles de confianza de la ciudadanía en relación a las policías y por tanto a su colaboración con estas. Al docente las leyes de educación y sus contratos laborales lo obligan a impartir ciertas materias en ciertos días y horarios, pero no a identificar y apoyar a alumnas y alumnos en situación de desventaja por su condición socioeconómica o problemas de aprendizaje. El personal de enfermería tampoco está obligado a sonreír mientras brinda su servicio aunque la calidez sea un caro deseo de todos los pacientes. Y aunque no se encuentre prohibido por la legislación el presentarse a las citas formales vestido inadecuadamente o el no comer con arreglo a mínimas reglas de etiqueta es claro que nos encontramos frente a conductas desvaloradas socialmente.

 

De acuerdo a lo anterior, es evidente que no bastan las órdenes y prohibiciones que a través de las leyes nos dan los cuerpos legislativos para garantizar una armónica vida social. Al respecto señala Roberto Reynoso Dávila en su obra La misión del juez ante la ley injusta  que “La vida social se desenvuelve por un impulso propio y el cauce que sigue lo determinan las fuerzas sociales que emplean una coacción más efectiva, más real que la teórica e ineficaz, por sí sola, de la coacción de la ley” (Porrúa, 2011, p.59). Posiblemente más necesario que la prohibición de que las diputadas y diputados releven a sus propios suplentes cuando solicitaron licencia para emprender otros proyectos políticos, sea el que la sociedad reproche más vehementemente tales conductas, aunque hay que destacar que ello implicaría que nuestros legisladores y legisladoras tuvieran al menos un poco de vergüenza. Tal vez todo esté perdido.

 

Mala leche

El golpe mediático es impecable. Al llevar Mario López Valdez la Feria de Servicios Estatales a la sindicatura de Surutato, el gobernador diluye al menos parcialmente la percepción de inseguridad que priva sobre el municipio de Badiraguato luego de los últimos eventos de narcoviolencia que dejaron como saldo cientos de desplazados, un número todavía desconocido de personas asesinadas y viviendas incendiadas en La Tuna. Pero si la duda es, para qué fue necesario tan impresionante operativo de seguridad en el evento, si supuestamente todo regresó a la “normalidad” en tal municipio, la certeza es que definitivamente una golondrina no hace verano. ¿O sí?

 

La del estribo

Después de su convalecencia tras ser intervenido quirúrgicamente en la ciudad de Los Mochis, nuestro amigo y compañero de generación de la maestría en Políticas Públicas, Alan Yasser López Álvarez se reintegra este lunes a sus labores como director del Instituto Sinaloense de la Juventud. Desde aquí le enviamos un fuerte abrazo, deseándole un pronto restablecimiento.

 

Twitter:  @jramonguzman

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