“Pero el gol sigue siendo un gol”

Diego Armando Maradona

 

De acuerdo con Enrique Cáceres Nieto la mayoría de los juegos pueden clasificarse de la siguiente forma: 1) por el papel que desempeña la suerte y la destreza en la obtención del triunfo y 2) por la relación existente entre el jugador y el campo de juego. Conforme al primer criterio encontramos que los juegos pueden ser: a) aleatorios, o sea aquellos en que la suerte es la única determinante para ganar o perder (ejemplos: la ruleta o la lotería), b) cuasialeatorios, aquellos donde aunque el azar se encuentra presente, para la obtención del triunfo es necesaria también la destreza (ejemplo: el dominó), y c) no aleatorios, donde la habilidad es la principal condicionante del resultado final (ejemplo: el ajedrez). En cuanto al segundo criterio, esto es, la relación jugador-campo de juego, los juegos pueden clasificarse en: a) juegos de hombres, cuando las piezas del juego y los jugadores son los mismos (ejemplos: futbol y beis bol), y b) juego de piezas, cuando los jugadores se encuentran fuera del campo de juego y participan moviendo aquellas desde el exterior (ejemplos: damas chinas, dominó y ajedrez).

 

Así, si consideramos a la política como un juego, esta tendría que ser clasificada como un juego de hombres y cuasialeatorio, esto es, tal y como lo señaló Nicolás Maquiavelo hace poco más de 500 años en su obra El Príncipe, uno donde si bien la fortuna puede ser árbitro de la mitad del resultado, esta también nos deja gobernar la otra mitad del mismo. Ahora bien, los juegos no existen en la naturaleza como los árboles o las manzanas, ya que aquellos nacen de un acuerdo o convención entre sus jugadores, al ser estos a través de un proceso de definición de sus reglas los que los crean. Así, como lo señala Gregorio Robles “Lo que el juego es, es independiente de las causas que lo han producido y también de los efectos que provoca practicarlo” e incluso que “El juego sucio será todo lo sucio que se quiera, pero no por eso deja de ser juego”. Y todo esto es importante, amable lector, lectora, ya que de acuerdo a este autor, sólo sabiendo con precisión lo que el juego es, es posible definir las estrategias a seguir para jugarlo y obtener la victoria.

 

El futbol como el resto de los juegos se define únicamente a través del conjunto de sus reglas, quedando fuera de su configuración básica la resolución de controversias por la eventual violación de las mismas. En la final del mundial de 1986 celebrado en el Estadio Azteca de la hoy Ciudad de México, después de los reclamos, gritos, lágrimas, pataleos y gimoteos de los ingleses, el primer gol de Maradona continuó siendo un gol a pesar de haber sido ejecutado con su puño izquierdo. Y aunque “El Diego” confesó años después que fue su mano la que metió ese gol, se olvidó que la mitad de las cosas humanas está en verdad gobernada por la mano de Dios, y quien permite por pura justicia, que aunque sea de vez en cuando sea robado el ladrón. Alabado sea el Señor.

 

Mala leche

¿Que el PAN habría ganado la gubernatura de mantener su alianza con el PAS? Es posible. ¿Que de no haber existido una escisión en el priismo en 2010 nuestro gobernador sería Jesús Vizcarra Calderón y no MALOVA? Es probable. ¿Que si Hitler no hubiese estado dormido cuando inició el desembarco aliado en Normandía los alemanes no hubieran perdido la segunda guerra mundial? Aunque arriesgado es verosímil. ¿Que de no existir precios internacionales tan bajos del petróleo el PRI no hubiera perdido tantas gubernaturas? Es creíble. ¿Que sin la ayuda de “La Gaviota” Enrique Peña Nieto nunca hubiese ganado la Presidencia de la República? Es admisible. Lo que sí es realmente cierto es que si no hubiesen asesinado a Luis Donaldo Colosio en Lomas Taurinas, este muy seguramente seguiría vivo.

 

La del estribo

Que el voto sea libre y secreto no significa otra cosa que nadie, como por ejemplo tu patrón, debe coaccionarnos a votar por determinado partido, y como consecuencia de ello que nadie puede obligarnos a mostrar cual fue nuestra elección. Sin embargo, ello es un derecho más no una obligación del elector. Lo mismo sucede con el derecho a la privacidad, donde si bien no es lícito que terceras personas revelen información de carácter confidencial, nada impide que sea el mismo sujeto quien la publique con toda libertad. En el caso de la exhibición por parte de Gerardo Vargas Landeros, de sus muy personales preferencias electorales, no existe delito ni pecado alguno que perseguir. Lo demás es puro mitote.

 

Twitter:  @jramonguzman

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