“En Sinaloa llegó la hora del cambio”

Mario López Valdez

 

Hay que ser claros, una cosa es el poder político y otra el poder gubernamental, y si bien éste presupone al primero, el tener aquel no es garantía del segundo y más importante de los dos. Según lo propone Gene Sharp en su obra The politics of nonviolent action, el poder gubernamental se traduce en la influencia efectiva que un líder político logra sobre el comportamiento de las personas involucradas en el diseño e implementación de las políticas públicas. De acuerdo al autor, si bien la posición que tiene el presidente de una nación (o un gobernador) le otorga ventajas importantes en la búsqueda de sus objetivos, la existencia de un conjunto de limitaciones y presiones no garantiza que sus deseos se vuelvan realidad. Incluso órdenes directas, claras y contundentes rara vez son cumplidas a satisfacción del emisor. Al respecto el presidente estadunidense Harry Truman señaló: “Paso todo el día tratando de persuadir a personas de hacer cosas que ellas deberían hacer por sí mismas si tuvieran el sentido suficiente para hacerlas sin que yo intentara persuadirlas”. Así, abunda Sharp, el control de los “asientos de poder” no necesariamente significa el control sobre la burocracia, donde en realidad reside el poder de los gobiernos.

 

De acuerdo a lo anterior, si bien el gobierno de Mario López Valdez arrastra importantes pasivos a ser heredados a su sucesor, éstos podrían ser causados más bien por la ineptitud de sus colaboradores que por un esfuerzo consiente del gobernador “del cambio”. A la falta de transparencia de una administración que endeudó a Sinaloa hasta la estratósfera (de 5 mil 472 millones de pesos en 2010 a 9 mil 773 millones en 2014), miles de personas desplazadas de sus lugares de origen por la violencia, el poco honroso tercer lugar nacional en 2013 por número de ejecuciones y un bajo nivel de recaudación de impuestos que lo ha hecho merecedor a sanciones por parte de la Secretaría de Hacienda, se suma un largo etcétera de problemas cuyo vértice se encuentra precisamente en la baja capacidad de respuesta del aparato estatal, situación que deberá ser enfrentada por la persona que asuma las riendas del estado el día primero de enero de 2017.

 

La gran pregunta es, quienquiera que sea elegido como nuestro próximo gobernador constitucional ¿podrá integrar una administración pública con la capacidad para responder a los problemas y los retos que enfrenta la entidad? Aún más, considerando que el próximo periodo gubernamental será por única ocasión de 4 años y 10 meses ¿tendrá el candidato ganador la capacidad de implementar una reingeniería total a todas aquellas áreas que a la fecha han demostrado resultados por decir lo menos, insatisfactorios? En las respuestas a dichas interrogantes se encuentra el destino de la próxima administración estatal y a la cual le habremos de desear mucha suerte por nuestro propio bien. En cuanto a la que se va, nos limitaremos a cantarle: adiós, para siempre, adiós…

 

Mala leche

No puede ser coincidencia que en la misma zona de Culiacán donde hace unas semanas fueron privados de la libertad un grupo de brigadistas de Quirino Ordaz Coppel, quienes además de haber sido golpeados e intimidados para que no regresaran a ese sector les fue “decomisado” material propagandístico del abanderado del PRI a la gubernatura, ahora destruyan espectaculares de dicho instituto político. La pregunta que queda en el aire es, si el narco no votó por el PRI en el 2010 ni lo hará en la elección de éste año. ¿A quién le brindarán su “solidario” apoyo los capos de nuestra entidad? Le dejamos a usted, amable lector, lectora, la respuesta a dicha pregunta.

 

La del estribo

Sergio Torres Félix lo sabe, por de quién vienen, hay calumnias que en lugar de ensuciar engrandecen, rehabilitan y hasta edifican. A las acusaciones de un grupo de vecinos de la “Chapule” quienes nombrándose a sí mismos como “ciudadanos de primera que no de quinta como los de las colonias” (sic), molestos por la reubicación de las rutas de camiones, se suma ahora la de un grupo de recaderos que con toda seguridad le seguirán haciendo ruido, sí, pero sólo hasta su desinfle posterior al día de la elección. ¿No? Al tiempo.

 

 

 

Twitter:  @jramonguzman

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