“¿No destruyo a mis enemigos cuando los convierto en mis amigos?”

Abraham Lincoln, presidente estadounidense

 

 

Uno de los ámbitos de aplicación de la estrategia, además de la guerra, el amor y los negocios, es la política. Tal técnica ¿o arte? ayuda a los contendientes a mantener un equilibrio entre fines y medios, a reconocer con claridad sus objetivos y a lograr un balance entre los recursos disponibles y los métodos utilizados. Existiendo en la lucha política estrategias relacionadas con una concepción “realista”, anti-sentimental y pragmática (maquiavélica), orientada a la obtención y conservación del poder. De acuerdo a tal idea no debe sentirse el menor empacho en engañar, traicionar, intrigar, robar, incumplir la palabra dada o hasta matar, si ello abona a la obtención de los fines deseados. Sin embargo, ¿podrá tal cosa ser enteramente cierta? El mismo engaño no sólo tiene límites sino que en el mediano plazo puede resultar contraproducente. A quien le es impuesta la etiqueta de mentiroso difícilmente logra ser creído, aun cuando eventualmente llegue a decir la verdad. O bien ¿qué sucedería si dos contendientes políticos usaran al mismo tiempo estas enseñanzas? Pretender mentir al embustero, engañar al intrigante, o tomar la palabra de un traidor como estrategia sólo podría prolongar indefinidamente el conflicto.

 

Así, se impone la necesidad, una vez identificada la estrategia contraria, de establecer la danza de los opuestos a través de la utilización de una estrategia diferente. Frente al maquiavélico utilizar la franqueza, mantener la palabra empeñada, ofrecer respeto y ¿por qué no? la amistad. Es precisamente tal enfoque el que está utilizando Quirino Ordaz Coppel, candidato del PRI a la gubernatura de Sinaloa, frente al elegido por los candidatos de los partidos opositores, quienes han apostado los escasos días de campaña electoral a una campaña negra, de miedo, desprestigio y chantaje, pero sobre todo de auto-victimización. Tal opción estratégica es inaudita si consideramos que esta será una elección donde el enemigo a vencer será el abstencionismo, y donde la única posibilidad de lograr que la ciudadanía salga a votar es con propuestas serias, apretones de mano, miradas de frente y promesas sinceras.

 

Tal vez sea esta la razón por la cual Quirino Ordaz, a pesar de ser conocido principalmente en los círculos empresariales de Mazatlán hasta su designación como candidato a la gubernatura, hoy se proyecta como el ganador de la elección del 5 de junio. De acuerdo a los resultados de la última encuesta realizada por Consulta Mitofsky, el abanderado del PRI se encontraría a la cabeza de las preferencias con un 35.1%, contra un 24.6% del abanderado de la segunda fuerza política de la entidad, el Partido Acción Nacional, y un 19.4% del Partido Sinaloense. Esperándose además un posible reagrupamiento de las preferencias electorales una vez sean conocidas por el electorado las posibilidades reales de cada uno de los candidatos, por lo que no sería extraño un mayor crecimiento electoral del abanderado del PRI. Después de todo resulta claro que se consigue más con una gota de miel que con un barril de hiel ¿no?

 

Mala leche

Con la celebración del encuentro entre el líder nacional del PRI, Manlio Fabio Beltrones Rivera, la casi totalidad de los ex-aspirantes a la gubernatura de ese partido, el empresario Jesús Vizcarra Calderón y el ex-gobernador Juan S. Millán, se sellaron las versiones del supuesto apoyo que a favor de la oposición se estaría fraguando por los grupos priistas que en 2010 se brincaron las trancas y apoyaron el proyecto de Mario López Valdez. Viejo lobo de mar, Millán reconoció una realidad que otros todavía se resisten a ver, que las condiciones del 2016 no son las de 2010 y que el Revolucionario Institucional está sentado en la Presidencia de la República. Y si bien el ex-gobernador se abrió al diálogo con diversos actores políticos, finalmente se inclinó por el bando al que ha sido fiel durante toda su vida política: al de los que ganaran la elección.

 

La del estribo

De comprobarse la acusación de un intento de fraude en contra del Ayuntamiento de Culiacán por el ex-futbolista “Jimmy” Ruiz, este no obtendría ni el terreno que le fue ofrecido y que rechazó en su pretensión de obtener más de 21 millones de pesos por el retiro de la concesión de unas canchas deportivas propiedad del municipio. Luego de anunciar un nuevo éxito en los tribunales federales contra el Tribunal de lo Contencioso Administrativo de Sinaloa, Edgar Kelly, tesorero municipal, comentó que dada la insuficiencia presupuestal es posible que se analice un pago menor y en especie, pero ya que el “afectado” enfrente la contrademanda presentada por el alcalde Sergio Torres Félix, por la presunta utilización de facturas apócrifas con las cuales se habría incrementado artificiosamente el monto de la indemnización.

 

 

Twitter:  @jramonguzman

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