Romero Deschamps está en el PRI desde 1961. Poco después, en 1969, ingresó a Pemex. En 1971 ya era parte del Sindicato de Trabajadores Petroleros de la República Mexicana (STPRM) 

 

Ciudad de México.- Una centena de trabajadores petroleros sindicalizados se concentró en el Monumento a la Revolución, en la Ciudad de México, para exigir el desafuero de Carlos Romero Deschamps, dirigente del Sindicato de Trabajadores Petroleros de la República Mexicana, su encarcelamiento y el regreso del dinero y propiedades del sindicato. 

 

Miguel Arturo Flores Contreras, dirigente nacional de Petroleros Activos en Evolución por un México Nuevo, informó que esta mañana entregaron un oficio a la Secretaría de Gobernación (Segob) y a la Procuraduría General de la República (PGR) para exigir que se investigue y se proceda en contra del dirigente sindical, pues hay nulos avances a las denuncias interpuestas en su contra. 

 

“Ya estamos cansados de toda la corrupción que impera en nuestro gremio e interpusimos un recurso ante varias instancias federales”, dijo. 

 

El abogado Jorge Alejandro Sosa, presidente de la Confederación Nacional para Salvaguardar los Derechos Humanos, explicó que el recurso expone que la PGR ha sido omisa en las investigaciones en contra de Romero Deschamps y sus 36 delegados seccionales. 

 

“Hay datos de prueba suficiente de la vida que han llevado y el saqueo que han hecho a las instalaciones de nuestro sindicato, desde tiendas de consumo, ranchos, fábricas y un sin número de propiedades”, dijo Flores Contreras. 

 

El dirigente añadió que las denuncias en contra de Romero Deschamps son por 350 millones de dólares y de aportaciones sindicales de miles de millones de pesos. 

 

Los trabajadores petroleros desplegaron varias pancartas para exigir cárcel para Romero Deschamps dirigidas al presidente Enrique Peña Nieto y a José Antonio Meade Kuribreña, candidato a la Presidencia de la República por la coalición “Todos por México” entre el Partido Revolucionario Institucional (PRI), el Partido Verde Ecologista de México (PVEM) y Partido Nueva Alianza (Panal). 

 

Presidente Enrique Peña, cárcel a Romero Deschaps y a sus 36 secretarios generales de STPRM quienes han restado credibilidad a su Gobierno”, pidieron en una pancarta. 

 

“Candidato José Antonio Meade como priista le pedimos que ejecute su promesa de campaña: nadie por encima de la ley. Expulsión, desafuero y cárcel a Romero Deschamps”, escribieron en otra. 

 

En una más los petroleros afirman que el líder sindical es el “enemigo número uno del trabajador petrolero”. 

 

“Cárcel a Carlos Romero Deschamps saqueador de la riqueza petrolera del pueblo y enemigo número uno del trabajador petrolero”. 

 

 

EL PRI Y ROMERO DESCHAMPS  

Carlos Romero Deschamps, un miembro del Partido Revolucionario Institucional (PRI), ha sido utilizado como ejemplo de la corrupción en México. Y tiene muchos escándalos que parecen confirmarlo o, al menos, exhibirlo. 

 

Está en el PRI desde 1961. Poco después, en 1969, ingresó a Pemex. En 1971 ya era parte del Sindicato de Trabajadores Petroleros de la República Mexicana (STPRM). 

 

Con Carlos Salinas de Gortari tuvo un crecimiento exponencial. Desde 1996 asumió la dirigencia del STPRM, una vez que fuera destituido Joaquín Hernández Galicia “La Quina” quien, se dice, se atrevió a apoyar la campaña de Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano en 1987-1988. 

 

Romero Deschamps ha sido electo cuatro veces, sin descanso, como líder de ls petroleros. Le significa cerca de 200 mil votos al PRI. 

 

Aunque nunca ha destacado con ninguna iniciativa y en ningún debate, el PRI lo ha colocado 5 veces como legislador de representación proporcional, es decir, plurinominal. Tres veces ha sido Diputado (1979-1982, 1991-1994 y 2000-2003) y dos veces Senador (1994-2000 y 2012-2018). 

 

Romero Deschamps tuvo un gran escándalo de corrupción en las elecciones de 2000. Entonces fue difundido un gran desvío de fondos, conocido como Pemexgate. Aunque el Instituto Federal Electoral (IFE) lo documentó, nunca fue juzgado. El dinero desviado alcanzó los mil 500 millones de pesos para apoyar la campaña presidencial del candidato priista Francisco Labastida Ochoa. 

 

En 2003, la Procuraduría General de la República (PGR), que dependía de Vicente Fox, le inició un proceso judicial. El proceso fue suspendido en 2006 por “falta de pruebas” y en 2011 se le absolvió plenamente. 

 

Su familia, su estilo de vida de su familia y sus despilfarros, ha llamado la atención muchas veces en su vida. Carlos Loret de Mola contó, hace algunos años, que a su hijo mayor se le conocía como “el Jeke de Miami”, por su enorme riqueza. 

 

Su hija, Paulina Romero Deschamps, fue exhibida en fotos en las que presumía una “vida multimillonaria”. Viajaba en aviones propios. 

Su hijo, José Carlos Romero Durán, presumió hace dos años un automóvil Ferrari Enzo con valor de 2 millones de dólares. Se trata de un auto de edición limitada y el comprador debe ser propietario de por lo menos otros dos vehículos Ferrari. 

Romero Deschamps ha sido utilizado como ejemplo de un sistema político podrido, e instituciones a disposición de una clase intocable en México. 

Pese a las acusaciones sobre corrupción, Deschamps no ha pisado la cárcel, como sí lo hizo como Elba Esther Gordillo, quien también llegó a lo alto del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) en tiempos del Gobierno de Carlos Salinas de Gortari y quien se mantuvo al frente de su organización sindical por alrededor de 25 años. 

El poder de Romero Deschamps es tan grande, que a pesar de que instituciones como la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), la Alianza Nacional Democrática de Trabajadores Petroleros, la Gran Alianza Nacional Petrolera, la Unión Nacional para el Desarrollo Social de Trabajadores de la Industria Petrolera y el movimiento Petroleros Activos en Evolución por un México Nuevo, entre otros, han presentado denuncias en los últimos 20 años ante la Procuraduría General de la República (PGR), su Unidad de Inteligencia Financiera (UIF), e inclusive ante la Subprocuraduría Especializada en Investigaciones de Delincuencia Organizada (SEIDO), no han prosperado. 

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