Este domingo se cumplirán 11 meses de impunidad del asesinato del periodista; su familia y amigos esperan que haya a la brevedad cárcel para los responsables del crimen

 

Esperanza salió huyendo de Ocurahui, poblado perteneciente al municipio de Sinaloa, esto en el año 2012. Ella, al igual que otras 90 familias de dicha localidad, víctimas de la violencia que se vivía en la zona.

                

Aunque el fenómeno de los desplazados de poblados en las zonas altas de Sinaloa por conflictos de grupos armados del crimen organizado, era una situación recurrente en Sinaloa, para los medios de comunicación éste era un tema poco explorado.

 

“Por aquellos años era un tema novedoso en Sinaloa, en el sentido de que había antecedentes de otros casos de desplazamiento pero no en ese número y tampoco de esa manera documentado”, recordó Andrés Villarreal Ayala, Jefe de Información del semanario Ríodoce.

 

En Sinaloa ya se habían registrado desplazamientos de pueblos a causa del crimen organizado, quienes salían huyendo de sus poblados dejando atrás sus vidas para asentarse en zonas urbanas, sin embargo, fue el fenómeno ocurrido en la zona que confluye en los municipios de Mocorito, Badiraguato, Sinaloa y parte del estado de Chihuahua que marcó un precedente por su magnitud, narró Villarreal Ayala.

 

“Tenía que hacer visible el tema sobre todo con una actitud que tomó el Gobierno de Sinaloa de ese entonces, de Mario López Valdez, de minimizar la problemática e incluso de dar explicaciones completamente distintas a las que daban las víctimas directamente”, comentó el periodista.

 

Villarreal Ayala comenzó a tocar el tema de desplazamientos y a documentarlos en el medio de comunicación al que pertenecía en aquel entonces. Sin embargo, el fenómeno encajaba más para ser retratado en un medio impreso, por lo que presentó a Esperanza, la líder de los desplazados con Javier Valdez.

 

“Él ya tenía experiencia contando historias de víctimas y si algo son los desplazados en Sinaloa, en cualquier parte del mundo, son justamente víctimas pero no se les ve así”, dijo.

 

“Incluso recuerdo que algunas de las coberturas de Javier iban en el sentido de que los defensores de derechos humanos y los visitadores llegaron y reportaron el conflicto pero ni siquiera se acercaron a los lugares ni a las comunidades que realmente enfrentaron el problema”, agregó.

 

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Javier hizo personal la cobertura de los pueblos desplazados, su atención fue más que periodística y hasta brindó su apoyo, asesoría y amistad a las víctimas, recordó Esperanza.

 

“Él tenía mucho interés en que se conociera el problema”, dijo la mujer.

 

“Era un tema bastante fuerte y lo que yo relataba pues también era fuerte, y nadie quiso”, agregó.

 

Andrés Villarreal presentó a Esperanza y Javier en agosto del año 2013, un mes después, el 1 de septiembre de ese año en la portada de la edición 553 del semanario aparecía “Desplazados por no ser narcos”, escrito por Javier Valdez.

 

“Para mí sí fue muy importante porque fue una manera de dar a conocer no nomás a nivel estado, sino nacional porque mandaba artículos a La Jornada”, relató Esperanza.

 

Javier dedicó una crónica de dos plazas a los desplazados de Ocurahui, en ese ejemplar. En ella relató las historias de los habitantes, asesinatos, desapariciones forzadas y los horrores que hicieron que huyeran de su comunidad.

 

Contó Esperanza que no fue la única ocasión en que Valdez les dio voz a las víctimas del crimen organizado en la zona serrana de Sinaloa, pero esa voz se fue atenuando después del 15 de mayo del 2017.

 

 “El desplazamiento dejó de ser tema en los medios, no ha habido ya notas relevantes sobre eso, no me siento con la confianza suficiente para hablar sobre eso con otras personas, porque me ha sucedido de todo”, subrayó.

 

Con el asesinato de Javier Valdez, las víctimas dejaron de ser escuchadas, ya no se hicieron esos retratos que le daban sentido a los números y estadísticas de la inseguridad en el estado.

 

“Duele porque era precisamente una persona que luchaba porque se supiera la verdad, porque luchaba por la justicia, le dolía la injusticia”, inquirió Esperanza.

 

 

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Este domingo se cumplirán 11 meses de impunidad del asesinato de Javier Valdez, ocurrido el 15 de mayo del 2017, y Esperanza al igual que la familia y amigos del periodista, esperan que haya a la brevedad cárcel para los responsables del crimen, que hasta la fecha la Fiscalía General del Estado ni la Procuraduría General de la República han resuelto.

 

“No perdemos la esperanza de que un día tengan el valor de hacer justicia”, comentó Esperanza.

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