Para nadie es un secreto que para el próximo año la contienda electoral para el Partido Revolucionario Institucional (PRI), representa un gran reto.


No son pocos los ciudadanos inconformes con ese organismo político y tampoco son menos las personas desilusionadas con los políticos. Y esto ocurre tanto en democracias consolidadas como en las emergentes.
Sin embargo, y pese a la distancia que muchos ciudadanos mantienen, es innegable creer que no están pendientes y atentos a la actuación de sus autoridades.


En el estado de Sinaloa las cosas no son distintas.
La frustración y decepción que dejó el fallido gobierno de Malova, fue una llamada de atención que generó en la población una alerta y un mayor interés en las ofertas políticas y sus actores.


Descubrieron que no son las siglas las que garantizan un buen gobierno, sino las personas. Es así, que en el Quinto Distrito Federal Electoral depositaron su confianza en un candidato independiente y mandaron hasta el tercer lugar a quien les ofrecía bajar la gasolina.
Y no obstante el desprestigio en los organismos partidistas, los sinaloenses entendieron que son los individuos los que encarnan un proyecto.


Y esto es lo que le ocurre a Quirino Ordaz Coppel.
Transcurre ya su décimo mes de gobierno y su administración mantiene un ambiente favorable. El mandatario trabaja con una gran libertad y no está anclado por compromisos; no está forzado a conceder espacios o hacer concesiones a las fuerzas políticas locales. Se ha entendido con todos y no es un factor de conflicto. Con todos se lleva bien y todos los días cultiva el entendimiento para generar resultados.
También revisa la relación con Jesús Vizcarra Calderón, con Juan Sigfrido Millán y con Jesús Aguilar Padilla.
Mantiene comunicación con el sector empresarial y también con los productores.


Formó un gabinete con mucha gente que por primera vez incursionan en la función pública.
Pero además y esto lo manifiesta la gente, hace presencia en las universidades, en los tecnológicos y en las preparatorias. Se da tiempo para platicar con los jóvenes y su talante y sencillez le han creado una imagen positiva.


Mantiene un ojo vigilante, pero no encima. Se da tiempo para para recorrer las obras que su gobierno hace.
Procura la comunicación con los alcaldes, está cerca de ellos y los apoya política y financieramente hasta donde puede.
A los diputados federales los mantiene cercanos porque los considera sus compañeros y aliados. Del Congreso de la Unión surgió para dirigir el futuro de Sinaloa.


Tiene una buena relación con el Presidente y con los Secretarios de Estado.
Sabe que no todo es miel sobre hojuelas y es consiente que no hay sólo simpatías, pero procura mantener un ambiente favorable.
En términos políticos no se vislumbran conflictos internos para el proceso federal del próximo año.


Su decisión y trabajo le han ganado una buena imagen. Y eso es algo que su partido político no debe dejar de mirar.

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