El miedo se experimenta de muchas formas: inquietud, aprensión, sensación intensa de ansiedad, nerviosismo, tensión, pánico, fobia y demás. Cuando sentimos esta desagradable sensación, nos volvemos muy frágiles y vulnerables. Nuestra mente se dispara e imagina lo peor que podría suceder; o disfrazamos  el temor con una actitud retadora o agresiva, sin que esto se justifique a los ojos de los demás. En fin, el miedo puede encontrar diversas salidas, incluso puede causar actitudes de rigidez y frialdad o cerrazón en el pensar y el vivir.

 

El hecho es que este miedo psicológico viene siempre de algo que puede pasar y no de algo que esta pasando. Esto es que nuestra mente esta en el futuro y no en el presente. Siempre podremos lidiar con el presente, ¿pero cómo lidiar con el futuro? Con algo que sólo habita en nuestra imaginación. Es imposible.

 

Todos hemos sentido alguna forma de miedo alguna vez. Miedo a la pérdida, miedo al fracaso, miedo a ser herido, miedo a la muerte, entre otros miedos y demás. Sin embargo, también suele ser un tema del que no se habla. Cuando sentimos miedo, nuestro cuerpo genera químicos como la adrenalina y el cortisol (la hormona del estrés), que viaja por el torrente sanguíneo y producen reacciones como tensión de los músculos, aceleramiento del ritmo cardiaco, elevación de la presión sanguínea, dilatación de las pupilas y aumento de la sudoración, entre otras.

 

Solemos disfrazar el miedo, reprimirlo o evadirlo; aunque, de hecho, sentir miedo es bueno en la medida en que nos alerta del peligro. Podríamos compararlo con un abrazo: si me envuelve con amor y delicadeza es positivo; en cambio, es negativo si me aprieta, me asfixia y cancela todas mis posibilidades de crecimiento profesional, personal y familiar.

 

La buena calidad de vida no consiste en no tener miedos; sino en conectarnos con ellos y entenderlos para controlarlos.

 

Es importante saber que el miedo se genera en una pequeñísima parte del cerebro, del tamaño de una almendra, llamada amígdala.

 

Las causas más comunes del miedo

 

Miedo a ser visto. Hay personas que no se sienten a gusto por la idea de convertirse en el centro de las miradas, situación generada por el éxito.

 

Miedo a provocar envidia o celos. Hay quien sabotea su éxito para evitar el rechazo de su pareja, amigos o familia. Es un hecho que cualquier tipo de éxito pone a prueba nuestro ego y el de los demás.

 

Miedo de ser criticado o atacado. El éxito y la crítica van juntos, como las vías del tren, por lo que hay que tener muy claro el objetivo para alcanzar el triunfo. A ti, ¿qué te motiva a lograr el éxito?, ¿es un regalo para otros?, ¿lo buscas para probarte a ti mismo o para competir con alguien? Por ejemplo, ¿qué tanto criticas a quien la prensa destaca por un logro?, lo curioso es que cuando lo haces, saboteas la posibilidad de sentir tranquilidad al tener éxito.

 

Miedo a sacrificarse o perder. Una educación culposa inculca en las personas que “el éxito exige sacrificio”, “el amor exige sacrificio”, “el talento exige sacrificio”  y demás. Por eso, hay quienes creen que deben escoger entre el éxito y la felicidad, la carrera y el amor, el bienestar económico y lo que en realidad les apasiona. Pero, ojo, el verdadero éxito no te pide sacrificar tus valores, y si lo hace, no es el verdadero éxito.

 

Miedo a las expectativas. “Lo más duro del éxito es tener que mantenerlo”, escribió el compositor Irving Berlín. Algunas personas practican el “promedio aprendido” para evitar las expectativas de los demás. Se ponen metas fáciles y hacen las cosas medianamente para pasar desapercibidas. O bien, nosotros mismos, al elevar nuestras propias expectativas, nos juzgamos miserablemente al no lograr lo que nos proponemos. 

 

Miedo a un costo escondido. Creer que “nada es gratis”, que la vida tarde o temprano nos cobra el éxito, nos sumerge en una permanente dinámica de negociación. Por eso nos conducimos por la vida con el acelerador y el freno puestos. 

 

¿Por qué no escuchar al sabio anciano y descendernos a nuestros sótanos a conocer y entablar amistad con esos perros feroces? Es una buena forma de comenzar a deshacernos del miedo al miedo.

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