Los pensamientos positivos y amorosos producen salud. Los pensamientos negativos, de miedo y odio, contribuyen a la enfermedad, al mal-estar.

 

Podemos sanar nuestra mente. Podemos sanar nuestra alma. Podemos sanar nuestra tierra de cultivo. Podemos contribuir a crear un planeta sano donde todos prosperemos y vivamos dichosos, tranquilos, a gusto. Pero solo cuando nos amemos a nosotros mismos podremos realizar esta curación. Las personas que no se respetan a sí mismas rara vez respetan el medio ambiente, y rara vez sienten siquiera la necesidad de cuidarlo.

 

Los alimentos que preparamos para nutrir nuestro cuerpo proceden de las cosechas. Cocinados sencillamente, con pocos ingredientes, son lo adecuado para un cuerpo humano sano.

 

Las industrias cárnicas y de productos lácteos, por no hablar de las tabacaleras, n osa engañan, insistiendo en que esas enormes cantidades de leche y carne son buenas para nosotros. Sin embargo, precisamente esas grandes cantidades de carne y productos lácteos contribuyen a la abrumadora incidencia del cáncer de mama (y otros canceres) y de enfermedades cardiacas. El excesivo uso y abuso de antibióticos está introduciendo enfermedades nuevas e inusitadas en nuestra vida. Los antibióticos matan la vida.

 

Mi filosofía básica sobre los alimentos es: si crece, cómelo; si no crece, no lo comas. Las frutas, las verduras, los frutos secos y los cereales crecen. Los dulces y los refrescos no crecen. Lo que crece nutre el cuerpo. Los alimentos procesados, fabricados por el hombre, no pueden sustentar la vida. Por muy atractiva que sea la imagen impresa en el paquete, no hay vida dentro de él.

 

Cuanto más sencilla sea nuestra comida, más sanos estaremos. Somos lo que pensamos y lo que comemos.

 

El cuerpo pierde el equilibrio cuando se le dan demasiados alimentos procesados y aditivos. También es necesario que prestes atención a lo que comes y a cómo te sientes después de comer; comienza a fijarte en que alimentos son los que te dan energía, y entonces cómelos en cantidad. Lleva la cuenta de los alimentos que te fatigan y elimínalos de tu dieta.

 

El ayuno es una excelente técnica de limpieza; uno o dos días tomando solamente zumo de frutas o verduras o caldo de potasio pueden hacer maravillas en el cuerpo.

 

El cuerpo intenta compensar carencias cuando desea fuertemente algo. Por ejemplo, un consumo excesivo de proteínas puede generar el ansia de comer dulces, y una carencia de magnesio suele estimular el deseo de comer chocolate. Una dieta equilibrada, rica en verduras y frutas frescas y en cereales, contribuye a equilibrar las papilas gustativas y a que esos deseos comiencen a disminuir.

 

El ejercicio es fabuloso para el cuerpo. Haz cualquier cosa que te haga sentir bien. No importa si es montar en bicicleta, jugar al tenis, al voleibol o al golf, correr, nadar, caminar a buen paso, saltar en la cama elástica, jugar con el cuerpo o lo que sea. Es esencial practicar algún tipo de ejercicio para mantener una salud óptima. Si no hacemos nada de ejercicio, los huesos se debilitan; necesitan el ejercicio para mantenerse fuertes.

 

Cuando escuchas con amor los mensajes de tu cuerpo, lo nutres con los alimentos que necesita, lo mantienes en forma y lo amas. Yo creo que contribuimos a crear todas las enfermedades de nuestro cuerpo. Como todo lo demás en la vida, nuestro cuerpo es un reflejo de nuestros pensamientos y creencias más íntimos. Tu cuerpo siempre te está hablando; dedica un tiempo a escucharlo. Todas las células responden a cada pensamiento y cada apalabra que dices.

 

Cuidar de nuestro cuerpo es un acto de amor.

 

Creo que la mejor manera de ser buenos con nuestro cuerpo es acordarnos de amarlo. Mírate a los ojos en el espejo con frecuencia.

 

Repite que eres una persona maravillosa. Trasmítete un mensaje positivo cada vez que veas el reflejo de tu imagen. Simplemente amate. No esperes a adelgazar, fortalecer la musculatura, bajar el nivel de colesterol ni reducir grasas. Amate ahora mismo. Porque te mereces sentirte una persona maravilloso todo el tiempo.

 

¡Eres un ser fabuloso!

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