La anterior sesión hablamos del eneagrama y de los tres primeros tipos; ahora abordaremos otros tipos diferentes.

 

Eneatipo 4

 

En el plano emocional, el elemento más característico es la envidia. Falta de valor de uno. Lo más típico es el sufrimiento exagerado. Dramatización de corte trágico. Llora de una forma manipuladora. Sobredimensiona el sufrimiento con el fin de atraer una atención que de otra manera no llegaría nunca. Seducción a través del sufrimiento, tan efectiva como la seducción a través del agrado.

 

De algún modo, una anticipación negativa acaba creando una realidad externa que confirma dicha expectativa, por eso, no sería acertado hablar de un “sufrimiento imaginario”. Autoderrota, puede ser inconsciente o aparentemente misterioso. El sufrimiento puede ser masoquista, en el sentido de que la persona desea asumir una frustración o un dolor excesivo a partir de su necesidad de ser amada o para considerarse merecedora de amor.

 

En general, la historia de los individuos de este carácter comienza con circunstancias dolorosas en el periodo de la niñez. Hay más recreación del pasado, más nostalgia y un sentido intenso del valor de lo perdido. Albergan un agudo sentimiento de “paraíso perdido”. Con las situaciones dolorosas, permanece un intenso deseo, un anhelo de amor que se torna en dependencia excesiva, una especie “adicción al amor”. Les resulta difícil soportar la soledad afectiva. Para ellos, la soledad implica el dolor de sentir que se confirma su denigrada autoimagen. Existe una creencia excesiva en el amor como una solución a todo. La envidia es hermana de los sentimientos de inferioridad, culpa y vergüenza. Propenden a verse a sí mismas como estúpidos, torpes, feos y a veces, incluso repulsivas física o moralmente. Van por la vida con un sentimiento de ser una especie de monstruo típico de los cuentos. La emoción predominante es la nostalgia.

 

Eneatipo 5

 

Demasiado intelectual y apartado del mundo. El punto clave es más bien no dar, la falta de generosidad, la retención. Se sienten amenazados continuamente por el espectro de la pobreza o la ruina. Sienten que, si dan lo poco que es suyo, se quedarán sin nada en absoluto. Procura reducir sus necesidades y aprende a vivir con muy poco.

 

Es un tipo de persona que evita molestar a los demás con sus necesidades y presupone que, si se queja o invade a los otros, no hará más que empeorar las cosas. De pequeño vio que no cabía otra posibilidad que vivir con privaciones, contando sólo con sus exiguos recursos. Falta de afectividad. Se siente “extranjero en el mundo”. Alto grado de desapego. La negativa a dar lo que se pide y, una pasión por encerrarse en un nicho. Replegamiento sobre sí mismo. Solitario. La postura de situarse como un observador de la vida, sin sentir ni hacer, conduce naturalmente a un sentimiento de no estar viviendo, lo cual puede estimular el deseo de vivir experiencias, surge la sed de conocimiento, como deseo de estar en contacto con la vida sin involucrarse en ella.

 

Podríamos llamar “depresión” a la empobrecida vida emocional del E5, aunque no se trata de una depresión húmeda, sino seca. Es difícil que lloren, pues son apáticos. Pero, a pesar de esta extrema escasez de llanto, existe depresión, con falta de energía y una atmosfera interna de desierto. Evitan cualquier contacto. Son distantes de todo el mundo excepto de sí mismos. Son avaros que, sorprendentemente, no saben ser mezquinos; es decir, su retención es una mísera compensación demasiado obedientes y complacientes. El E5 se resigna pero, no pide nunca, siente una profunda insatisfacción.

 

Eneatipo 6

 

Hay una variedad contrafóbica cuya manifestación de carácter difícilmente podría llamarse “miedosa”. El individuo ha aprendido a defenderse frente a las fantasías paranoides mediante la intimidación, de modo que la agresión y el miedo constituyen un círculo vicioso. Carácter desconfiado cuyo miedo se manifiesta a las claras con debilidad. Conscientes o no, evidentes para los demás o no, sin duda el miedo y la duda están presentes en el interior de la persona.

 

La ansiedad de no saber qué hacer o cómo vivir impulsa a la gente a convertirse en “ciegos creyentes” de tal o cual ideología. Sea su estilo combativo, rígido o inseguro, la motivación nuclear del carácter E6 es la ansiedad, o más bien, el escapar de ella. Dificultad para confiar en el mundo, de confiar en la autoridad, confiar en sus sentidos, de confiar en sus propios criterios y en su capacidad de discernir lo que necesita hacer a cada a momento. Personalidad autoritaria: agresión autoritaria, sumisión autoritaria, superstición y estereotipo, superego, rígido. Es característica la postura ambivalente frente a la autoridad: coexisten los impulsos de someterse y de revelarse.

 

Tienden a creer a quienes usan palabras fuertes, a los que están “seguros” de las cosas, a los que hablan en nombre de grandes ideales. El problema de los E6 es, orientarse hacia una autoridad equivocada. Se dejan seducir con facilidad por la mitificación, por la grandiosidad; les atraen los ídolos, e idealistas en extremo, les llama lo sublime. Adoran la fuerza, se sienten atraídos por la fuerza de otros y se subordinan a ellos. Propenso a la culpa.

COMENTA LA NOTA