El eneagrama de la personalidad es un sistema de clasificación de la personalidad, que algunos también encuentran útil como camino de superación personal. Esta propuesta es una elaboración histórica por parte de autores occidentales que se basa en ideas anteriores de origen místico y oriental. Debido a las reelaboraciones sucesivas resulta complicado saber exactamente su origen, su estructura y uso original, aunque sí es posible trazar cómo ha sido concebido y usado por diversos autores en occidente. Generalmente se presenta como un método para el autoconocimiento y el desarrollo personal, aunque ha sido cuestionado por la dificultad para ser validado de forma científica.

 

El sistema del eneagrama describe nueve tipos de personalidad distintos, llamados eneatipos, que te presento a continuación.

 

Eneatipo 1

 

Llamado el “oligarca”; la ira es una pasión enmascarada como virtud; perfeccionista y obsesivo; dominante; carácter elitista; formalidad y refinamiento; secreta sed de poder; buena dicción y poder apropiado en la palabras; procura superioridad para controlar; perfeccionista y puritano; habiendo sufrido fuertes exigencias en el desarrollo de su infancia, se caracteriza por una seriedad compulsiva. El resentimiento está en la raíz de su tendencia a la crítica en general. Carácter social, no antisocial. Aunque exista ira esta es colocada al servicio de lo social, es decir, de cómo las cosas deberían de ser. Asertivo con más confianza en sí mismo y poco sentimiento de culpa. No son gente muy torturada, raramente recurren a la psicoterapia y cuando lo hacen, suele ser para mejorarse a sí misma, más que para hallar soluciones a problemas existenciales. La ira es el tabú para este eneatipo, tiene grandes problemas para expresarla, por mucho resentimiento que albergue, a no ser que esté justificada como “justa indignación”. Se trata de personas que disfrutan luchando por las buenas causas. Su agresividad necesita una buena causa para sentirse justificado. Alto nivel de exigencia para con los demás. De niños, representan el papel de “los buenecitos”. Capacidades administrativas. Alto nivel de ansiedad. Destaca el perfeccionismo. Su lado juguetón -la parte de la psique que busca el placer- queda subdesarrollada. Desdeñan el placer porque naturalmente, entran en conflicto con el deber.

 

Eneatipo 2

 

Orgulloso. Su egocentrismo puede quedar muy bien encubierto por la generosidad. El concepto que la persona orgullosa tiene de sí misma le permite sentirse buena o mejor, radiante, rebosante, plena de sí misma, como si tuviera más que suficiente. Dicen que su mera compañía es un don para los demás. Personalidad maternal y en el sometimiento de que, por supuesto, tiene mucho que dar a los bebés, no solo a los suyos, sino a todos los niños en general. No percibe que su generosidad proviene de su necesidad de dar y de cuanto necesita recibir. Lograr ser necesitada para confirmarse como persona. Ser necesitada significa que no es tan solo alguien que lo hace bien, sino una gran amante, una gran madre o una gran hija. Seductor. Es este carácter tan emotivo y romántico, la “ayuda” se traduce como “apoyo emocional” y, en conjunto, se puede entender más esta personalidad como “amorosa” que como “ayudadora”. El papel de seductor y la pasión por atraer pueden llevar a algunos de ellos adoptar un estado infantil obediente pero díscolo. La mayoría de los E2 son a la vez tiernos y agresivos, e incluso hábiles para montar escenas. En algunos casos, la agresión es compensada con su excepcionalidad y su irresistible atractivo. En otros, la máscara de falso amor apenas puede disimular el egoísmo y el aprovechamiento explotador. El orgullo de este no suele ser el tipo de orgullo que se deriva de la satisfacción primaria de destacarse entre otros competitivamente. Se satisface, más bien, por el amor. La seducción ha sido desarrollada para ser amados.

 

Eneatipo 3

 

Llamado “ego-ego”, en su impulso a lograr metas y su orientación activa. Este carácter experimenta incluso la relajación como un medio para un fin, convirtiéndola así en una tarea y, en cierto modo, un esfuerzo. Pero el E3 no es siempre, ante todo, un perseguidor de resultados. Al menos en algunos casos, no procura el éxito mediante un rendimiento excelente, sino con el atractivo sexual. La victoria que le interesa es la del sex-appeal y la belleza, no la del dinero y el prestigio, lo cual no quiere decir que en la consecución de sus fines sea menos competitivo que un ejecutivo en asuntos de trabajo. Narciso. Puntualidad religiosa. Vanidad. Como se esfuerzan tanto en alcanzar un nivel de resultados deslumbrante, invierten una gran cantidad de energía en ir de acá para allá, en hacer un sinfín de cosas, en contraposición, les resulta difícil estar consigo mismos. Tienen muy poca capacidad para la introspección y el silencio interior. Han de permanecer haciendo algo para llenar el tiempo y no se conceden tiempo para estar con ellos mismos. Brillantez social, que resulta clave para su ascenso en la escala social. Tienen desarrollada la habilidad de saber aproximarse a la gente. Personalidad fría y calculadora, precisa y directa al hablar, y con una mente rápida, ágil y organizada.

 

Diligentes, atentos al detalle, observadores, sonrientes, fiables y eficaces. Negación de sentimientos negativos hacia la madre, generalmente. Saben cómo dejar caer un comentario acido disfrazado de cumplido, siempre conservando, claro está, las buenas formas y el respeto a las normas sociales.

 

NOTA: En la próxima sesión abordaremos otros eneatipos.

 

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