Anteriormente hablamos de lo que es la inteligencia, y se abordaron distintos conceptos. Ahora veremos entre los muchos  tipos de inteligencia, destacando los siguientes:

 

Inteligencia teórica. Es la capacidad para actuar en el ámbito abstracto, conjugar conceptos e introducirse en el mundo arduo de las ideas, los juicios y los raciocinios. Este juego de palancas opera con los matices de los hechos y busca el rigor del pensamiento, la comprensión profunda de aquello que observa. Es el modelo que aplica el intelectual.

 

Inteligencia práctica. Es la facultad para resolver problemas y dificultades de orden operativo. Se mueve por esquemas de conducta y tiene una eficiencia directa, que casi se activa como un acto reflejo.- es el modelo del hombre de acción. A diferencia de la teórica, con capacidad de penetración y equidad de juicio, la práctica es más imaginativa y extensa, pero también más superficial.

 

Inteligencia social. Es la capacidad para actuar en el terreno de las relaciones interpersonales, lo que facilita el contacto humano. Estamos ante el modelo de inteligencia de un relaciones públicas.

 

Inteligencia espontanea y provocada. La primera es aquella que se despliega sin ser necesario ningún estimulo exterior; se manifiesta como un juego de habilidades y aptitudes que están dispuestas para funcionar. La segunda ofrece su mejor rendimiento cuando alguna presión externa le sirve de acicate y aliento.

Ambas definen a las personas con valía para un debate televisivo o para hacer buenos parlamentarios.

 

Inteligencia analítica y sintética. La primera trata de escudriñar los problemas, pero separando, distinguiendo, puntualizando todos los aspectos que estos presentan. La segunda consigue resumir las características que se encuentran en un fenómeno, hecho, situación o persona. Este espíritu sumario, reduccionista y esquemático, facilita el trabajo aplicando el triple sistema de tesis, antitesis y síntesis.

 

Inteligencia analógica y metódica. La primera es aquella capaz de recurrir a la imagen metafórica mediante la similitud, la equivalencia y el parecido. Es el modelo de inteligencia del escritor. La segunda, utilizada por el investigador, sigue los cánones del método hipotético-deductivo que rige en el pensamiento lógico-reaccional: inducción- deducción- verificación de la hipótesis del trabajo.

 

Inteligencia discursiva. Es la capacidad de expresarse en un lenguaje suficiente, bien trazado y con recursos adecuados para bucear en las ideas y transmitir conceptos de manera rica. Todos hemos conocido a alguien que escribe con soltura y que por el contrario no sabe hablar en público.

 

Inteligencia matemática. Es la que nos otorga la facultad para captar el mundo y relatarlo en un lenguaje cuantitativo. Hoy la ciencia tiene en la estadística un apodo esencial.

 

Inteligencia emocional. En el libro de Goleman, se afirma que aquellos con una inteligencia emocional desarrollada son capaces de expresar sentimientos, conocerlos, saber sus vericuetos, para que sirven, como se mejoran y como se puede mantener una relación afectiva, estable y duradera.

 

Inteligencia instrumental. Es la menos frecuente en la actualidad. Sirve de unas herramientas que capacitan a la persona para conseguir más, para superarse en cualquier campo: si estas se cuidan, hay grandes progresos; si se descuidan, se produce un descenso gradual en todos los aspectos, que suele conducir a situaciones grotescas, sobre todo cuando el buen coeficiente intelectual se desaprovecha por la ausencia de estos ingredientes.

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