¿Recuerdas que hemos estado hablando referente a personas tóxicas? Pues bien, en esta última parte veremos otras más que te las presento a continuación.

 

El jefe autoritario

 

“Esto es así o así, y si no te gusta ahí está la puerta”

 

Es muy común, en épocas como la actual, que las relaciones de poder jefe-empleado no sean del todo agradables y que la mayoría de las veces los objetivos propuestos no puedan llevarse a cabo dadas las constantes disputas que se establecen entre ambos. Unos, los jefes, se sienten con pleno derecho de usar el poder con autoritarismo, mientras que los otros, los empleados, obedecen por temor. Los que están en posición de poder suelen confundir el servilismo con el servicio, trabajo o acuerdo entre dos partes.

 

Basados en el temor del empleado, a perder el trabajo o en su necesidad de tener un sueldo “sí o sí”, este estilo de jefes recurren al autoritarismo con el fin de sacar ventaja de su posición y lograr que su voluntad sea cumplida sin ser cuestionada ni objetada.

 

El autoritarismo, justamente, consiste en el abuso de esa autoridad, es el poder que traspasa los límites naturales que debieran existir en toda relación laboral.

 

El neurótico

 

“Si no os gusta como soy, cambiad vosotros”.

 

El termino neurosis fue utilizado por primera vez por un médico escocés en el año de 1777 para describir una parte de enfermedades emocionales. Pero fue Freud quien estableció y desarrolló el cuadro de la neurosis de una forma científica y sistemática, mostrando que este tipo de conductas tienen una etiología psíquica y no biológica, como se pensaba en aquellos tiempos.

 

Los neuróticos manifiestan necesidad de ser amados y aceptados; necesidad de reconocimiento; necesidad de poder y liderazgo; necesidad de independencia; necesidad de perfección. En resumen, la persona neurótica es: perfeccionista, conflictiva, agresiva, culpógena, inhibida, inteligente, extremista, egoísta, infantil. Pero sobre toda las cosas, el neurótico es un excelente jugador.

 

El manipulador

 

¿Te has sentido alguna vez obligado a dar información sobre asuntos privados a quien no tenias intención de contarle nada? ¿Te han pasado por alto, te han atropellado o te han quitado algo propio de una forma tan sutil que sentiste temor de confrontar a quien lo hizo?

 

Debemos recordar que el único objetivo del manipulador es la destrucción y, para obtenerla, aplicará distintas técnicas como el acoso moral y el maltrato verbal.

 

El manipulador trabajará adormeciendo a su víctima, quien sólo se dará cuenta de que es manipulada al año o año y medio de padecerlo.

 

El manipulador vendrá primero con palabras seductoras o de reconocimiento, pero lentamente irá introduciendo su descalificación, cuando no gritos e insultos.

 

Los manipuladores se sienten grandes y poderosos, tienen una doble vida, llevan cargas pesadas, tienen envidia, y además son improductivos.

 

El orgulloso

 

El orgulloso es aquel que tiene un exceso de confianza en sí mismo, en lo que dice, en lo que hace, en las decisiones que toma; para él todo lo que hace es perfecto, él es perfecto; él es Dios y lo hace todo bien, y nada ni nadie pueden contradecirlo.

 

Todos alguna vez nos sentimos orgullosos por algo excelenteo extraordinario que hemos hecho, nos sentimos satisfechos con nosotros mismos y eso no está mal; estar seguro de nosotros mismos es sano y beneficioso para nuestra autoestima. El problema surge cuando creemos que ese logro que obtuvimos nos autoriza a pisotear, insultar o descalificar al resto de las personas.

 

¿Quién no se ha peleado alguna vez con un amigo, con su pareja, con su jefe y ha dejado de hablarle por un tiempo?, pensando “que me llame él, yo no lo voy a llamar”. ¿Por qué tendría que hacerlo?

 

El quejoso

Si llueve le molesta, si sale el sol también; si lo saludas de mala gana se enojan, si los saludas amablemente se fastidian. El tema es quejarse, encontrar un motivo para pensar que el mundo está en contra de ellos y que nadie es capaz de entenderlos.

 

La queja es un lamento, una demanda, un reproche, un disgusto, un reclamo permanente que lo único que logra es alejarse de la mejor gente. ¿A quién le gusta estar cerca de personas que siempre están dispuestas a encontrarle los tres pies al gato?.

 

Los quejosos tienen conductas muy comunes como: tienen problemas con los demás y viven enojados; lo reciben todo negativamente; si no me lo dicen a la cara no lo considero; debo estar concentrado en las cosas importantes; tengo que estar abierto a lo sobrenatural; algo desconocido saldrá a la luz; si estoy bien conmigo mismo diré lo correcto.

 

Recuerda que el quejoso pierde su tiempo en anécdotas y cosas pasadas, se queda a vivir en las circunstancias, no tiene sueños, metas, ni propósitos, es dependiente, está esperando que otro resuelva su vida.

 

Nota: Espero te sea de gran utilidad esta información. Gracias.

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