La OMS define a la violencia como el uso deliberado de la fuerza física o el poder, ya sea de amenaza o efectivo contra uno mismo, contra otra persona o un grupo o comunidad, que cause o tenga muchas probabilidades de promover lesiones, daños psicológicos, trastornos del desarrollo o privaciones y muerte.

 

Es una conducta que se aprende y se construye; es intencional, recurrente, forma parte del deseo de poder y sometimiento, con amplia tendencia a incrementarse si no se detiene a tiempo.

 

La violencia familiar es el acto u omisión único o repetitivo cometido por un miembro de la familia, en relación de poder en contra de otro u otros integrantes de la misma, sin importar el espacio físico donde ocurra el maltrato físico, psicológico, sexual o abandono.

 

Tipos de violencia familiar

 

Violencia física. Se entiende como todo acto de agresión intencional y repetitiva que se ejerce mediante golpes en diferentes partes del cuerpo, empujones, patadas, pellizcos, nalgadas, lesiones provocadas con las manos o con algún objeto o arma, cuya intención es controlar, cometer, dominar y dañar a otra persona.

 

Violencia psicológica. No es tan clara como la física, porque los diversos actos son percibidos dependiendo de su contexto cultural; sin embargo, en cualquiera de sus formas afecta de manera importante la autoestima de las personas que sufren. Por ejemplo, lo que para una persona puede ser agresión con ciertas palabras, para otra no; un acto de violencia psicológica puede ser ignorar lo que una persona habla, o bien expresarle desaprobación o burla con gestos, a fin de humillarla o avergonzarla. Actitudes que generan frustración, tristeza, inseguridad y auto devaluación.

 

Violencia sexual. Todo acto o la tentativa de consumar un acto sexual, los comentarios o insinuaciones no deseados, o las acciones para comercializar o utilizar de cualquier modo la sexualidad de una persona mediante coacción por otra persona, independientemente de la relación de esta con la víctima, en cualquier ámbito, incluidos el hogar o lugar de trabajo.

 

Son actos reiterados que puedan obligar a una persona a realizar prácticas sexuales no deseadas que causen dolor, vergüenza, culpa e incomodidad.

 

Violencia económica. Toda acción u omisión del agresor que afecta la supervivencia económica de la víctima. Se manifiesta a través de limitaciones encaminadas a controlar el ingreso de sus percepciones económicas, así como la percepción de un salario menor por igual trabajo, dentro de un mismo centro laboral.

 

Abandono, negligencia u omisión. El maltrato o la vejación de menores abarca todas las formas de malos tratos físicos y emocionales, abuso sexual, descuido, negligencia, explotación comercial o de otro tipo, que originen un daño real o potencial para la salud del niño, su supervivencia, desarrollo o dignidad en el contexto de una relación de responsabilidad, confianza o poder.

 

Estrategias silenciadoras (micromachismos). Que los hombres no participen en las labores domésticas, como tender la cama, barrer, lavar trastos, hacer la comida, es una forma de violencia, que sobrecarga de trabajo a las mujeres, quienes en muchas ocasiones contribuyen a la economía en iguales circunstancias.

 

Impacto emocional de la violencia familiar

 

La violencia daña la integridad física, emocional y social de cada uno de los integrantes de la familia, particularmente de quienes se encuentran en una situación de mayor vulnerabilidad de acuerdo con la escala jerárquica dentro de la familia y por ser más débiles: mujeres, niños y discapacitados.

 

El área de las relaciones interpersonales también se afecta. Las mujeres maltratadas suelen aislarse. El no poder compartir lo que les sucede con otras mujeres, muchas veces por miedo, temor o vergüenza, las aleja de la gente física y emocionalmente.

 

Entre los daños causados por la violencia familiar en los niños se detectan conductas agresivas, problemas de disciplina y, en ocasiones, conductas antisociales, abuso y dependencia a las drogas y dificultades en la socialización y se aíslan de su grupo de amigos, se muestran introvertidos, pasivos, con miedo a establecer nuevas relaciones como realizar actividades nuevas. También favorece el acercamiento y socialización con pandillas, bandas y personas involucradas con la delincuencia y el narcotráfico.

 

El adulto que fue abusado en su infancia tiene una gran dificultad para establecer relaciones personales íntimas. Está expuesto a un riesgo mayor de padecer ansiedad, depresión, abuso de sustancias, enfermedades y problemas en la escuela o el trabajo. Sin el tratamiento adecuado, el daño puede perdurar toda la vida.

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