La disciplina tiene poder cuando quieres forjarte una vida más plena, feliz y esclarecida.

 

Para tener una voluntad de hierro es esencial ofrecer pequeños tributos a la virtud de la disciplina personal. Convertidos en algo rutinario, estos actos van aglutinándose hasta producir finalmente una gran fuerza interior. Hay un viejo proverbio africano que lo expresa mejor: “varias telarañas unidas pueden atrapar a un león”. Si liberas tu fuerza de voluntad te conviertes en dueño de tu mundo personal. Cuando practiques continuamente el viejo arte del autodominio, no habrá obstáculo ni crisis que no puedas superar. La autodisciplina te proporcionará las reservas mentales requeridas para perseverar cuando la vida te ponga a prueba.

 

La abundancia de fuerza de voluntad y de disciplina es uno de los principales atributos de todos aquellos con carácter fuerte y una vida maravillosa. La fuerza de voluntad te permite hacer lo que dijiste que harías: levantarte a las cinco de la mañana para cultivar tu mente mediante la meditación. O alimentar tu espíritu con un paseo por el bosque cuando la cama te reclama en un frío día de invierno. Es la fuerza de voluntad lo que te permite contener la lengua cuando alguien te insulta o hace algo con lo que no estás de acuerdo, lo que impulsa tus sueños cuando las alternativas parecen estar en contra, lo que te da la fuerza interior para ser fiel a tus compromisos para con los demás y, sobre todo, para contigo mismo.

 

Mediante el acero de la disciplina, forjarás un carácter colmado de coraje y de paz. Mediante la virtud de la voluntad, estás destinado a alcanzar el más alto ideal de la vida y a vivir en una mansión celestial llena de cosas buenas, de vitalidad y alegría. Sin ello, estás perdido como un marino sin brújula, ese marino que al final se hunde con su barco.

 

Cualquier persona, por más débil o aletargada que pueda estar ahora, puede ganar en disciplina en un plazo relativamente corto.

 

Dotar a tu vida de autodominio y disciplina, te dará también una intensa sensación de libertad.

 

La libertad es como una casa: construye ladrillo a ladrillo. El primer ladrillo que deberías poner es la fuerza de voluntad. Es la virtud que te inspira a hacer lo correcto en cada momento. Te da la energía para obrar con coraje. Te da el control para vivir la vida que has imaginado, en vez de aceptar la vida que llevas.

 

Lo creas o no, desarrollar el poder de la voluntad puede borrar el hábito de preocuparte, mantener tu salud y darte más energía de la que has tenido nunca. La voluntad es la reina de los poderes mentales. Cuando dominas tu mente dominas tu vida. Para dominar la mente hay que empezar siendo capaz de controlar todos y cada uno de los pensamientos. Cuando hayas desarrollado la habilidad de descartar todo pensamiento débil y centrarte sólo en los buenos y positivos, tu comportamiento será bueno y positivo. Pronto atraerás a tu vida las cosas que son buenas y positivas.

 

Lo positivo siempre vence a lo negativo. Si continúas rechazando los pensamientos débiles que con los años pueden haberse colado en el palacio de tu mente, al final verán que no son bienvenidos y su única opción será marcharse. Es tan fácil tener pensamientos positivos como tenerlos negativos.

 

El que controla sus pensamientos controla su mente. El que controla su mente, controla su vida. Cuando alcanzas la fase de controlar totalmente tu vida, te conviertes en dueño y señor de tu destino.

 

Imagina lo que podrías llegar a hacer si doblaras o triplicaras la fuerza de voluntad que tienes actualmente. Podrías iniciar ese programa de ejercicios con el que sueñas hace tiempo, podrías ser mucho más eficaz con tu tiempo, podrías borrar el hábito de preocuparte, o podrías ser la pareja ideal. Usar tu voluntad te permite reavivar la energía vital que dices haber perdido.

 

Decídete a hacer las cosas que deberías hacer, en lugar de seguir el camino del mínimo esfuerzo. Empieza a combatir la fuerza gravitatoria de tus malos hábitos del mismo modo que un cohete espacial supera la fuerza de gravedad para entrar en el cosmos. Ponte a prueba y verás lo que sucede en cuestión de semanas.

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