“Todas las personas que conozco son un reflejo de mí”.

 

La relación más duradera que tendré en mi vida es la que tengo conmigo. Todas las demás relaciones vienen y van. Incluso los matrimonios que duran “hasta que la muerte los separe” finalmente acaban. La única persona con quien estoy siempre soy yo: mi relación conmigo es eterna. Así pues, ¿cómo es esta relación? Al despertar por la mañana, ¿me alegro de encontrarme en mi compañía? ¿Soy una persona con quien siempre me gusta estar? ¿Disfruto de mis pensamientos? ¿Me rio conmigo? ¿Amo mi cuerpo? ¿Me siento feliz de estar conmigo?

 

Si no tengo una buena relación conmigo, ¿cómo puedo tenerla con otra persona? Si no me amo, siempre estaré buscando a alguien que me complete, que me haga feliz, que haga realidad mis sueños.

 

Estar “necesitado” es la mejor manera de atraerse malas relaciones. Es necesario que seamos realmente felices con nosotros mismos antes de iniciar una relación de pareja. Es necesario que seamos lo suficientemente felices para ni siquiera necesitar una relación para ser feliz.

 

De igual modo, si tenemos una relación con una persona que no se ama a sí misma, es imposible que realmente la contentemos. Nunca vamos a “valer lo suficiente” para una persona insegura, frustrada, celosa, rencorosa o que se odia a sí misma. Con mucha frecuencia hacemos lo imposible por agradar y ser valorados por parejas que no tienen idea de cómo aceptar nuestro amor, porque estas personas no se aman a sí mismas. La vida es un espejo. Siempre atraemos a personas que reflejan características nuestras, o las creencias que tenemos respecto a nosotros mismos y a las relaciones. Lo que los demás piensan de nosotros es su propia perspectiva limitada de la vida. Hemos de aprender que la vida siempre nos ha amado incondicionalmente.

 

Así pues, en lugar de decir “los hombres son malos” o “las mujeres son malas”, miremos la relación que tuvimos con nuestros padres y la que ellos tenían entre sí.

 

Por ejemplo, ¿qué quejas tienes actualmente de los hombres o de las mujeres que forman parte de tu vida?

 

Es posible que tengas que recordar la relación que tuviste en tu infancia con tu padre o tu madre para resolver los miedos profundamente arraigados que rodean una relación actual. Pregúntate: ¿a qué he de renunciar en una relación? ¿De qué modo “me pierdo” cuando tengo una relación? ¿Cuáles de los mensajes que recibí en mi infancia me originaron la creencia de que las relaciones son dolorosas?

 

Tal vez te cuesta muchísimo fijar límites y la gente y la gente tiende a aprovecharse de ti. Quizá envías un mensaje que dice: “no me valoro ni me respeto. Está bien que me maltrates y de aproveches de mi”. Pero esto no tiene por qué seguir siendo así. Hoy mismo comienza a afirmar tu propio amor y respeto por ti. Mírate con frecuencia en el espejo y afirma “te quiero”. Por simple que parezca. Es una afirmación sanadora muy poderosa. A medida que aumentas nuestro amor por nosotros mismos, nuestras relaciones comienzan a reflejar ese amor y también el respeto.

 

Si andas en busca de pareja, haz una lista de todas las cualidades que te gustaría que tuviera esa persona. No te limites. Anótalo todo. Después repasa la lista y ve cuántas de esas cualidades las posees tú. ¿Estás dispuesto(a) a cultivar lo que te falta? Después pregúntate qué ideas hay en tu interior que podrían estar impidiendo o retrasando que atraigas a esa persona hacia ti. ¿Realmente quieres cambiar esas creencias?

 

¿Hay todavía una parte de ti que cree que eres indeseable o que no mereces que te amen? ¿Tienes algún hábito o creencia que te aleja del amor? ¿Hay una parte de ti que te dice: “no deseo tener jamás un matrimonio como el de mis padres, y por lo tanto no me enamoraré”?

 

Si nunca logramos obtener lo que verdaderamente desaseamos, en general eso quiere decir que nuestras creencias nos dicen que “no nos lo merecemos”. ¿Es eso lo que realmente crees de ti y por ello no logras tener lo que realmente deseas? Esa determinada pauta mental ya no tiene por qué seguir siendo cierta para ti. Puedes comenzar a cambiarla hoy mismo.

 

Invítate al romance y al amor. Demuéstrate lo especial que eres. Mímate. Recompénsate con pequeños actos de amabilidad y aprecio. Cómprate flores, rodéate de los colores, texturas y aromas que más te complacen. La vida siempre refleja los sentimientos que tenemos dentro.

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