Continuando con el tema de la psicopatía, ahora veremos aspectos vinculados con los sentimientos y las relaciones interpersonales de estos personajes.

 

Superficialidad y elocuencia. Los psicópatas pueden ser espirituosos y muy bien articulados, por lo que pueden mantener una conversación divertida y agradable. Cuentan, por lo general, historias inusitadas pero convincentes en diversos aspectos, en los cuales ellos siempre son los buenos de la película. Se muestran muy encantadores y despliegan abundantes recursos que los hacen más atrayentes en el ejercicio de sus mentiras.

 

Egocentrismo y megalomanía. Los psicópatas tienen una visión narcisista y sobreestimada de sus valores y su importancia. Se ven como el centro del universo y todo debe girar en torno de ellos. Piensan y se describen como personas superiores a las otras, y esa superioridad es tan gran de que les otorga el derecho de vivir de acuerdo con sus propias reglas.

 

Ese egocentrismo y esa megalomanía, a menudo conllevan a que sean vistos como arrogantes, entrometidos y con gran confianza en sí mismos. Tienen delirios de grandeza, fascinación por el poder y por el control de los demás.

 

Falta de sentimiento de culpa. Los psicópatas manifiestan una total e impresionante ausencia sobre los efectos devastadores que sus actitudes provocan en otras personas. Los más graves llegan a ser sinceros sobre esta cuestión: dicen que no tienen sentimiento de culpa, que no se apenan por el sufrimiento que causaron a otra persona y que no ven ninguna razón para preocuparse por eso. En la mente de los psicópatas, lo hecho, hecho está, y la culpa no es más que un engaño que utiliza el sistema para controlar a las personas.

 

Los psicópatas son capaces de verbalizar remordimiento (de la boca para afuera), pero sus acciones los contradicen rápidamente.

 

Falta de empatía. Empatía es la capacidad de considerar y respetar los sentimientos ajenos. Es la capacidad de ponerse en el lugar del otro, es decir, de vivir lo que la otra persona sentiría si estuviéramos en la situación y en las circunstancias que ella experimenta. Tan solo con definir lo que es la empatía, queda claro que no es un sentimiento que un psicópata pueda tener. Para los psicópatas, las otras personas son meros objetos o cosas que deben ser usadas siempre que sean necesarios para la satisfacción de su placer. Los psicópatas se burlan de los sensibles y generosos. Para ellos, las personas no son más que gente débil y vulnerable y, por ello mismo, son sus blancos predilectos.

 

Mentiras, trampas y manipulación. Mentir, hacer trampa y manipular son talentos innatos de los psicópatas. Con una imaginación fértil y siempre centrada en sí mismos, los psicópatas también muestran una sorprendente indiferencia ante la posibilidad de que sus frases sean descubiertas. Si se los pesca mintiendo, rara vez quedan avergonzados, embarazados o perplejos; solo cambian de asunto o intentan rehacer la historia inventada par que parezca más verosímil.

 

Es muy importante destacar otro recurso que esas criaturas utilizan en el “arte” de la mentira. Algunos psicópatas “más experimentados” son tan especialmente hábiles en la mentira que se valen de pequeñas verdades para dar credibilidad a sus discursos.

 

Pobreza de emociones. Los psicópatas presentan una especie de “pobreza de emociones” que se ponen en evidencia por la limitada variedad e intensidad de sus sentimientos. Son incapaces de tener cierto tipo de sentimientos, como el amor, la compasión y el respeto por el otro… a veces pueden confundirnos cuando manifiestan episodios emocionales dramáticos, fútiles y de corta duración. Sin embargo, si observamos con más cautela, constataremos que esos episodios no son más que una puesta en escena.

 

A menudo, los psicópatas quieren convencer a las personas de que son capaces de vivir fuertes emociones, pero ellos ni siquiera saben diferenciar los matices que existen entre esas emociones. Confunden amor con pura excitación sexual, tristeza con frustración y rabia con irritabilidad.

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