Louisa L. Hay, consejera metafísica y conferencista nos hace referencia a varios aspectos importantes para ser mujeres sabias.

 

Las ideas que funcionan para las mujeres también funcionan para los hombres. Simplemente sustituir los pronombres, como lo hacemos las mujeres desde hace tantos años.

 

Tenemos mucho que hacer y mucho que aprender. La vida viene en oleadas, con experiencias de aprendizaje y periodos de evolución. Durante muchísimo tiempo las mujeres hemos estado absolutamente sometidas a los caprichos y sistemas de creencias de los hombres. Se nos decía qué podíamos hacer, cuándo y cómo hacerlo.

 

Responsabilicémonos de nuestros actos. Valorar a las mujeres no significa rebajar a los hombres. Castigar a los hombres es tan malo como hostigar a las mujeres. Castigarse a una misma también es una pérdida de tiempo. No nos conviene caer en eso. Ese comportamiento nos mantiene atascadas y me parece que ya llevamos demasiado tiempo así. Culparnos a nosotras mismas o culpar a los hombres de todos los males de la vida no nos ayuda a sanar la situación; solo nos mantiene impotentes. Culpar es siempre un acto de impotencia. Lo mejor que podemos hacer por los hombres de nuestro mundo es dejar de ser víctimas y responsabilizarnos de nuestros actos. Todo el mundo respeta a una persona que se valora a sí misma.

 

Tenemos los recursos necesarios para cambiar. Durante mucho tiempo las mujeres hemos deseado tener más dominio sobre nuestra vida. Ahora tenemos la oportunidad de ser todo lo que podemos ser. Si, todavía hay mucha desigualdad en las remuneraciones y derechos legales de hombres y mujeres.

 

Las mujeres tenemos un tremendo poder colectivo cuando respaldamos un tema.

 

Ahora disponemos de una nueva libertad, y necesitamos soluciones constructivas para todas las mujeres, incluidas las que viven solas.

 

Las oportunidades son ilimitadas. Hace cien años una mujer soltera solo podía ser sirvienta en la casa de otra persona, generalmente sin salario. No tenía posición social, ni voz ni voto en nada, y se veía obligada a aceptar la vida tal como se la ofrecían. Si en esa época ciertamente una mujer necesitaba a un hombre para tener una vida completa, a veces solo para sobrevivir. Incluso hace cincuenta años las opciones para una mujer soltera eran muy limitadas.

 

Actualmente en occidente una mujer soltera tiene todo el mundo ante ella. Puede llegar tan alto como le permitan sus capacidades y su fe en sí misma. Puede viajar, elegir su trabajo, obtener buenos ingresos, tener muchos amigos y desarrollar una elevada autoestima.

 

Lo más importante es que nos amemos a nosotras mismas. Todas necesitamos tener muy claro que hemos de empezar por amarnos a nosotras mismas. Con mucha frecuencia buscamos al “hombre ideal” para que nos solucione todo los problemas, ya se trate del padre, el novio o el marido.

 

Comencemos por mirar nuestros defectos, no para ver lo que hay en nosotras de malo, sino para darnos cuenta de las barreras que hemos erigido y que nos impiden ser lo que podemos ser.

 

Reconozcamos que estamos dispuestas a aprender a amarnos, y luego desarrollemos unas cuantas directrices: acaba con toda crítica, no te metas miedo, comprométete en la relación que tienes contigo misma, trátate como a un ser amado, cuida tu cuerpo, edúcate, constrúyete un buen futuro económico, satisface tu lado creativo, haz de la alegría y la felicidad el centro de tu vida, desarrolla una fuerte conexión espiritual con la vida.

 

Hay muchísimos tipos de amor. Muchas mujeres no tendrán hijos en esta vida. No te creas eso de que la mujer no se realiza si no tiene hijos. Yo pienso que siempre hay una razón para todo. Tal vez estás destinada a hacer otras cosas en la vida. Si ansias tener hijos y sientes el hecho de no poder tenerlos como una pérdida, entones laméntalo y llora por ello. Y después sigue tu camino; continúa con tu vida.

 

Encuentra tus recursos interiores. La simple pregunta “¿Cómo puedo realizarme sin un hombre? Es una idea aterradora para muchas mujeres; es necesario que reconozcamos nuestros miedos y los superemos.

 

Yo creo que las mujeres somos pioneras hoy en día. Las primeras pioneras trazaron rutas, se arriesgaron, afrontaron la soledad y el miedo, llevaron una vida de pobreza y privaciones, tuvieron que colaborar en la construcción de sus refugios y buscar alimento. Aun cuando estuvieran casadas, a menudo su marido pasaba largos periodos lejos de casa.

 

Las pioneras actuales son como tú y como yo. Tenemos magnificas oportunidades para realizarnos y contribuir en la igualdad entre los sexos. Es necesario que florezcamos donde hemos echado raíces.

 

Conecta con tus tesoros interiores. Así pues, lo que te pido es que entres en tu interior y cambies de manera de pensar. Conecta con tus tesoros interiores y úsalos. Cuando conectes con ellos, te entregaras a la vida desde la magnificencia de tu ser. Conecta con tus tesoros cada día.

 

Trátate de forma especial, como a una amiga muy querida. Sé agradecida con la vida. Haz actos de amabilidad al azar. Los actos de bondad nos hacen sentir bien. Piensa en nuevas maneras de hacer las cosas. Ten una firme filosofía de la vida, que te apoye siempre y de todas formas.

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