Lo único que tienes ahora es el presente. ¿Qué tanta es tu paz mental? ¿Qué tanta tu afectividad personal? Ambas dependen de qué tan capaz seas de vivir en el presente. Independientemente de lo que haya ocurrido ayer y de lo que pueda pasar mañana, el ahora es el punto en el que te encuentras.

 

Una de las características maravillosas de los niños pequeños es que el presente los absorbe totalmente. Consiguen involucrarse por completo en lo que hacen.

 

Al llegar a la edad adulta, muchos aprendemos el arte de angustiarnos por una multitud de cosas. Permitimos que los problemas del pasado y las preocupaciones del futuro se agolpen en el presente, lo cual nos torna ineficientes e infelices.

 

También aprendemos a posponer los placeres y la alegría, haciéndonos a la idea muchas veces de que algún día en el futuro todo marchará mucho mejor que ahora.

 

Voy a ser feliz cuando… seamos felices ahora. Lo que se necesita para ser feliz es involucrarse en el presente. Hay que decidirse a estar feliz a lo largo del camino, no nada más al llegar al destino.

 

Recuerde, no contamos más que con el presente.

 

“La felicidad no es una meta, sino una constante travesía”.

 

Vivir el ahora quiere decir disfrutar todo lo que se hace, por el hecho mismo de hacerlo, y no por el resultado final; disfrutar todas las acciones diarias….

 

Vivir el ahora es expandir nuestra conciencia para hacer más placentero el momento presente, en lugar de evadirnos. Cuando vivimos en el presente, erradicamos de nuestra mente el miedo. En esencia, el miedo es la preocupación por los eventos que pudieran ocurrir en el futuro. Sin embargo, sólo puedes estar expuesto al miedo intenso cuando te encuentras inactivo. Tan pronto como haces algo, el miedo cede.

 

¿Qué haces tú para eliminar tus miedos?

 

Entonces decimos, vivir el ahora es actuar sin ningún temor a las consecuencias. Vale la pena recordar que no se puede sustituir algo con nada. Si te pasa un accidente, tienes un problema, busca apoyo, actúa, involúcrate en algo, muévete; aun en las etapas de duelo, existen espacios para permitirnos vivir el ahora, aunque fuese un destello de luz en tanta oscuridad; el organismo es tan perfecto y tan sabio que cuenta con mecanismos de defensa que le permiten momentos de paz aun en momentos fuertes. Y es ahí donde puede disfrutar el ahora.

 

Vive la vida en el presente, y no pierdas el sueño por las cosas que vendrán. Aprovecha la vida en todo momento. Vive el presente.  Mientras espera que ocurra realiza otras actividades.

 

Vivir el presente, vivir aquí y ahora.

 

Vivir un día a la vez, porque el día de hoy es lo más importante.

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