Liberarse de ataduras, liberarse de grilletes, liberarse de cadenas que me tienen preso, inmóvil, que me impiden avanzar.

 

Libérate de la creencia de ser el protector de la humanidad. Tienes derecho a no cargar con las culpas de otros. Ayudar, cooperar, conceder, dar, son actitudes de servicio sublimes cuya grandeza estriba precisamente en ser una muestra voluntaria de generosidad del alma, pero las mismas actitudes pierden su excelsitud cuando se viven a fuerza, por presión o por manipulación de otros.

 

Es momento de empezar a madurar. Tienes derecho a negarte cuando otra persona te trate de obligar a pagar sus culpas.

 

Libérate de la obligación de ser perfecto

 

Tienes derecho a cometer errores y pagar por ellos. Si te equivocas, acéptalo, no te defiendas, no busques justificación. Tienes derecho a cometer tantos errores como necesites para ir aprendiendo las lecciones de la vida.

 

Tus propias caídas te hacen una persona mejor. ¿Hiciste algo mal ayer? Está bien. Es parte de tu caminar por la vida, entiende que en el futuro seguirás cometiendo errores y no te sientas mal por ello, continúa moviéndote, decidiendo, actuando, aunque te equivoques.

 

Las caídas son buenas, son errores que producen dolor y es preciso saber enfrentar responsablemente las consecuencias de ese dolor.

 

Libérate de la rigidez

 

Tienes derecho a cambiar de opinión. Desde la más tierna infancia nos han enseñado que una vez declarados nuestros deseos ya no podemos retractarnos.

 

El no atreverse a rectificar el camino, por temor a que alguien se enoje, es un acto pueril e irresponsable. Erradica esa costumbre, quítala de tu cabeza. La rigidez es una cadena que te hace fácilmente muñeco de otros.

 

Tienes derecho a cambiar, hay que saber que esto tiene un precio. Pagarás pérdida de bienes, retroceso en el camino andado, molestia en otros, etc., pero valora lo que pierdes y lo que ganas.

 

Es muy sencillo y lo diremos más coloquialmente aun: solo los valientes huyen. No hagas lo que no quieres hacer. Tienes derecho a cambiar de opinión.

 

Libérate de la rigidez de saberlo todo

 

Tienes derecho a decir “no sé” o “no entiendo”. Las personas de mente cerrada tratan de hacer sentir mal a los demás demostrándoles cuán ignorantes son.

 

Tienes derecho a decir no sé o no entiendo, recuerda que no tienes por qué fingir o aducir que tal o cual cosa, en efecto te parece conocida.

 

Si te preguntan qué piensan de aquello, no te angusties, puedes contestar con un simple NO SÉ.

 

Observar con atención y aprender una y otra vez que “no saben” para hacer que los demás expliquen, es el secreto de los sabios.

 

Libérate del complejo del “acusado”

 

Tienes derecho a no dar explicaciones. Si un manipulador te molesta o trata de que aceptes sus condiciones, no te enojes; manifiesta tu inconformidad serenamente con mucha perseverancia sin explicar nada más.

 

Frente a una persona de mente cerrada que insiste en manejarte, necesitarás ser tenaz, pero sin salirte de tus cabales, diciendo claramente, en forma reiterativa, lo que deseas.

 

No discutas ni trates de convencerlo con argumentos. La perseverancia exenta de ira, desarma totalmente a los cerrados haciéndoles ceder aunque sea de mala gana. La fórmula clave es persistencia con serenidad. No lo olvides.

 

Libérate de los miedos: libérate de los monstruos

 

Abraza a tus monstruos. ¿Qué es un monstruo? Es cualquier cosa que parece interponerse entre tú y tu felicidad, tranquilidad y/o sentido de bienestar. Puede manifestarse en angustia, insomnio, culpa, vergüenza o cualquier otro sentimiento negativo que tenga su origen en un conflicto consigo m ismo.

 

Los cinco pasos para conocer su monstruo:

 

Obtenga información, desarrolle la habilidad, programe una fecha, no lo piense mucho, solo abrace al monstruo, reflexione.

 

En cuanto usted se acerca al monstruo directamente, este se transforma en una suerte de energía que le impulsará en dirección a su objetivo.

 

Con cada monstruo que abraza, experimentará una sensación de alegría, de libertad, de confianza y felicidad. Será el conductor de su propia vida.

 

Libérese interiormente… y vaya hacia donde el corazón lo lleve.

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