En mi relación con las personas he aprendido que no me resulta beneficioso comportarme como si yo fuera distinto de lo que soy: mostrarme tranquilo y satisfecho cuando en realidad estoy enojado y descontento; aparentar que conozco las respuestas cuando en realidad las ignoro, ser cariñoso mientras me siento hostil. Ser auténtico.

 

Soy más eficaz cuando puedo escucharme con tolerancia y ser yo mismo: puedo reconocer que estoy enojado o que experimento rechazo hacia otra persona, que siento calidez o afecto hacia este otro, que estoy aburrido y no me interesa lo que está pasando, y que mi relación con determinada persona me produce ansiedad o temor.

 

Es una auto-observación que me permite saber con más exactitud lo que siento en cada momento.

 

El enorme valor de permitirme comprender a otra persona. No dejarme llevar por lo que he oído y hacerle una evaluación inmediata o emitirle un juicio; mejor opto por un intento de comprensión. Cuando la persona expresa un sentimiento, una actitud o creencia, es importante comprender lo que tal afirmación necesita para el interlocutor, para quien lo expresa.

 

Poder aceptar a otra persona. Cuando puedo aceptar a un individuo, lo cual significa aceptar los sentimientos, actitudes y creencias que manifiesta como una parte real y vital de sí mismo, le estoy ayudando a crecer. Se está manifestando la esencia de ser una verdadera persona en ambos.

 

Enseñar a los demás las cosas que consideremos que es importante aprender. Compartir y servir.

 

La evaluación de los demás no es una guía para mí. Aunque los juicios ajenos merecen ser escuchados y considerados por lo que son, nunca pueden servirnos de guía. De igual forma las alabanzas exageradas también perturban.

 

Sólo existe una persona capaz de saber si lo que hago es honesto, cabal, franco y coherente o bien si es falso, hipócrita e incoherente: esa persona soy yo.

 

Mi experiencia es mi máxima autoridad; lo que he vivido tiene valor para mí, grato o no muy grato, aun este último tiene autoridad porque es lo que ha gobernado mi vida. Si he permitido que me lastimen eso tiene autoridad en mí. Y si mi experiencia ha sido con gozo y armonía, mejor aún.

 

Las personas se orientan básicamente en una dirección positiva. ¿Cuáles serán esas direcciones?

 

Tendencia a lo bueno, constructivas, movimiento hacia la autorrealización, maduración, desarrollo de su socialización.

 

CONCLUIMOS: la vida, en su óptima expresión, es un proceso dinámico y cambiante, en el que nada está congelado.

 

TODO CAMBIA. ¿Cuándo quieres cambiar tú?

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