Necesidad de aprobación

 

La necesidad de aprobación de los demás equivale a decir: “lo que tú piensas de mí es más importante que la opinión que tengo de mí mismo”.

 

La necesidad de la aprobación de otra persona está mal, pero se llega al verdadero problema cuando esta necesidad se convierte en necesidad de apoyo de toda la gente para cada acción que emprendamos o hayamos cumplido. Si sufres este tipo de necesidad, te expones a sobrellevar muchas miserias y frustraciones en la vida.

 

Romper con el pasado

 

“Tú eres lo que eliges ser hoy en día, no lo que antes elegiste ser”.

 

¿Quién eres? ¿Cómo te describes a ti mismo? Para contestar estas dos preguntas tendrás sin duda que referirte a tu propia historia, a un pasado ya vivido, pero al que sin duda sigues ligado y del que te parece difícil escaparte.

 

Las autodefiniciones no son inadecuadas por naturaleza, pero pueden ser usadas de forma perjudicial. Cuando el individuo tiene que estar a la altura de la etiqueta que lo clasifica, el ser deja de existir.

 

Culpabilidad y preocupación

 

A lo largo de la vida, las dos emociones más inútiles son la culpabilidad por lo que se ha hecho y la preocupación por lo que se podría hacer. Son los grandes despilfarros.

 

Son quizá las dos formas más comunes de angustia en nuestra cultura.

 

“Hay dos días en la semana que nunca me preocupan. Dos días despreocupados, mantenidos religiosamente de miedos y temores. Uno de esos días es ayer… y el otro día que no me preocupa es mañana”.

 

Miedo a lo desconocido

 

“Evita lo dudoso, permanece en las aéreas que tú conoces; no te aventures jamás en lo desconocido”. Estos mensajes tempranos pueden convertirse en barreras psicológicas que entorpecen de mil maneras diferentes tu realización personal y tu felicidad en los momentos presentes.

 

Demasiada gente identifica lo desconocido con el peligro. Piensan que el propósito de la vida es ir siempre a lo seguro y saber siempre donde van.

 

Los “debes”

 

Si pasáramos lista a los comportamientos del “debería” en nuestra cultura, podríamos llenar libros enteros. He aquí un muestrario de los ejemplos más comunes:

 

Creer que hay un lugar para cada cosa y que cada cosa debe estar en su lugar.

 

Aceptar las afirmaciones de que ciertas bebidas van con ciertas comidas.

 

Trasladar la culpa de sus actos a otras personas.

 

Tener que asistir a una boda que te han invitado y enviar un regalo aunque no te gusten los novios.

 

Irte a la cama cuando es hora de dormir y no cuando estás cansado.

 

Seleccionar roles en el diario vivir porque la cultura lo impone o demanda. Etc, etc, etc.

 

Demandar justicia

 

Estamos demandados a buscar justicia en esta vida, y cuando no lo conseguimos sentimos enfado, ansiedad o frustración. En realidad sería igualmente productivo que buscáramos la fuente de la eterna juventud o algún otro mito por el estilo. La justicia no existe. Nunca ha existido y jamás existirá. Simplemente el mundo no ha sido organizado de esa manera. Los gorriones comen moscas, lo que no es justo para las moscas. Los cuguares matan coyotes. Los coyotes matan tejones.

 

Este asunto de justicia es un asunto mitológico. El mundo y la gente que vive en él son injustos todos los días. Tú puedes escoger ser feliz o ser desgraciado, pero esta elección nada tiene que ver con la falta de justicia que veas a tu alrededor.

 

La postergación

 

¿Te encuentras en la categoría de los que postergan todo? Si eres como la mayoría de la gente, la respuesta es sí. Pero es muy posible también que prefirieras no vivir con la ansiedad que produce el postergamiento de las cosas.

 

Este asunto de las dilaciones es una de las facetas más cansadoras de la vida. Si te encuentras entre los casos graves de los que padecen este mal, seguro que no pasa un día sin que te digas a ti mismo: “yo sé que tendría que hacer eso o aquello y no lo hago, pero ya me llegara el momento”.

 

La dependencia

 

El abandonar el nido psicológico es una de las tareas más difíciles de la vida. La víbora de la dependencia se entromete de muchísimas maneras y deshacerse de ella por completo es muy difícil ya que la cantidad de personas que se benefician de la mutua dependencia psicológica es muy grande.

 

El abandono del nido significa convertirse en ti mismo, en tu propia persona, es decir en lo que en realidad eres, viviendo y escogiendo los comportamientos que tú elijas y deseas.

 

El depender de alguien psicológicamente quiere decir que esta relación no implica una elección, sino que es una relación por la cual te sientes obligado a ser algo que no quieres ser y que te ofende al sentirte forzado a comportarte de esa manera.

 

La ira

 

¿Tienes mal genio? Tal vez aceptes la ira como parte integrante de tu vida, pero ¿reconoces que de hecho no sirve a ningún fin útil? Quizá justificas tu mal humor diciendo cosas como “es muy humano” o “si no me desahogo expresándolo me lo guardare dentro mío y se me convertirá en una úlcera”. Pero la ira, el malhumor es una parte de ti mismo que no te gusta y, casi está de más decirlo, tampoco le gusta a la demás gente.

 

La ira es una elección y un hábito.

 

Como todas las emociones, la ira es un resultante del pensamiento.

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