¿Cuántos de nosotros nos conocemos en verdad? Vivimos en un cuerpo, tenemos un nombre, somos hombre o mujer, nos vemos de cierta manera, le gustamos o no a la gente.

 

Pero, ¿quiénes somos en realidad? ¿Qué se esconde detrás de la máscara? Nos entenderemos mejor si nos vemos más allá de la imagen que proyectamos; descubriremos a una persona real, con emociones humanas genuinas.

 

Al ver más allá de la imagen que proyectamos a los demás conoceremos más nuestro ser interior, esa parte de nosotros que nos revela nuestra esencia y nos mantiene en contacto con el verdadero significado de la vida.

 

Debido a que no nos amamos y no nos sentimos bien interiormente, definimos nuestra valía por lo que otros dicen o hacen. Cuando alguien nos humilla o no está de acuerdo con nosotros, nuestra autoestima se hunde. Sin embargo, lo que alguien diga o haga no puede actuar sobre nuestra autoestima. Los comentarios negativos llegan a ser parte de nosotros cuando estamos de acuerdo con su negatividad.

 

Lo más importante es lo que nosotros pensamos de nosotros y cómo nos sentimos y nos tratamos. Todo lo demás surge de este conocimiento interior.

 

Déjate guiar por tu interior

 

¿Cuántos no nos lanzamos a la vida sin ninguna dirección? Con una dirección interna, sabemos que somos guiados. Así cuando damos una vuelta equivocada o nos perdemos, nos basta con sumergirnos en nuestro interior para regresar al camino correcto.

 

La meditación en silencio, la oración, la visualización, la lectura diaria y la relajación mental nos pueden ayudar a encontrar las respuestas que buscamos.

 

Desarrolla un marco mental positivo

 

Enviarnos mensajes positivos es esencial para la autoestima. “Me amo y me acepto a mí mismo”. Repetirlo mientras nos vestimos o mientras esperamos en el auto la reanudación del tráfico.

 

La autoestima es producto de un marco mental positivo.

 

Libérate de los problemas que heredaste

 

Obtenemos nuestra primera apreciación del mundo a través de los ojos de nuestros padres.

 

Para fortalecer nuestro niño interior es necesario que nos liberemos de los problemas que heredamos. No somos nuestros padres, no somos nuestros hermanos y hermanas. Somos seres humanos independientes, y no somos responsables del comportamiento de los demás.

 

Quitarnos la mascara

 

¿Qué hay detrás de nuestra mascara? ¿Qué recuerdos ocultamos? ¿Culpamos de lo que nos ha ocurrido a personas que en realidad son inocentes? ¿Guardamos rencores del pasado?

 

Sentir ira es una señal de que nuestra autoestima sigue atada a heridas del pasado.

 

Cuando nos sintamos muy enojados, preguntémonos: qué incidente o persona me lastimó. Al identificar el origen del dolor y experimentar verdaderamente nuestros sentimientos, empezamos a sanar.

 

La ira enmascarada desaparecerá si reconocemos nuestras heridas y, en un lugar seguro y privado, dejemos que por fin corran nuestras lágrimas.

 

Aligérate la carga

 

Soltar responsabilidades que no me corresponden, que quizá en otro tiempo las tuve, pero que hoy ya no.

 

Sonríe más tiempo y más frecuentemente, realiza actividad creativa, haz algo que siempre has querido llevar a cabo, practica el perdón.

 

Todos nos equivocamos de en vez en cuando. Errar es parte de la naturaleza humana. Aprender a perdonarnos nos ayuda a sanar nuestro niño interior, nos hace crecer. Si somos capaces de perdonarnos nunca seremos derrotados. El perdón es el acto más importante de amor por nosotros mismos.

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