El término “asertividad” proviene del latín “asserere”, que significa afirmar. De ahí que la “asertividad” implica la afirmación de la propia personalidad para facilitar la práctica de una comunicación segura y eficiente.

 

La conducta asertiva se entiende como la manifestación clara y directa de lo que los individuos desean y no desean cuando interactúan con otras personas

 

La asertividad, por tanto, se define como la habilidad personal que permite expresar sentimientos, opiniones, intenciones, posturas, creencias y pensamientos, a través de conductas verbales y no verbales, en el momento y lugar oportunos, de la forma adecuada y sin negar los derechos de los demás.

 

“Si una persona continúa viendo solo gigantes, significa que todavía mira el mundo a través de los ojos de un niño”.

 

Muchas personas dicen “tal vez no soy tan asertivo como me gustaría. Así soy yo no puedo evitarlo”.

 

Adquirir asertividad implica un proceso de aprendizaje y requiere más tiempo en algunas personas. Sin embargo, el proceso no es tan difícil y las satisfacciones son enormes.

 

Es una forma de actuar con seguridad en nosotros mismos, pero respetando los valores y derechos de los demás.

 

En la vida diaria, ser asertivo supone tener la habilidad de:

 

- Manifestar sentimientos y deseos (positivos y negativos) de una forma eficaz, sin sentir o generar vergüenza.

- Discriminar las ocasiones en que la comunicación personal es importante y adecuada.

- Defenderse, sin agresión o pasividad, frente a la conducta poco cooperadora, apropiada o razonable de los demás.

- Distinguir entre aserción, agresión y pasividad.

 

Asertividad, pasividad, agresividad

 

La asertividad es el punto medio entre la pasividad y la agresividad. Ni el estilo agresivo ni el pasivo funcionan para conseguir los objetivos deseados.

 

La conducta pasiva limita la expresión de sentimientos y defensa de derechos. Provoca inseguridad e insatisfacción por no lograr lo que se piensa, siente y desea.

 

La conducta agresiva (pelea, acusación, amenaza, insulto) aparece como consecuencia de la cólera, ira e incapacidad de auto control, sin respetar los sentimientos de los demás.

 

La conducta asertiva permite hacer llegar a los demás los propios mensajes, siendo considerado. Genera sentimientos de seguridad, autoestima y reconocimiento.

 

Características de la asertividad

 

No es dicotómica (todo-nada). Se puede ser más o menos asertivo y lograr en mayor o menor medida los objetivos.

 

No es una característica de la personalidad, aunque puede relacionarse con determinadas formas de la misma. Una persona puede ser más asertiva en ciertas situaciones y menos en otras

 

Es una habilidad aprendida. Una persona que no suele ser asertiva puede llegar a serlo mediante el entrenamiento.

 

Objetivos de la asertividad

 

La habilidad asertiva consiste en crear las condiciones para conseguir los siguientes objetivos:

 

- Ser eficaces, conseguir aquello que uno se propone.

- No sentirse incómodos al hacerlo, disminuir la culpa, vergüenza y tensión.

- Generar las mínimas consecuencias negativas para uno mismo, para el otro y para el vínculo, en situaciones de discusión o conflicto.

- Establecer relaciones positivas con los demás, en situaciones de aceptación asertiva.

 

Ventajas de la asertividad

 

La asertividad proporciona dos beneficios centrales: Incrementa el auto respeto y la satisfacción de hacer algo con la suficiente capacidad para aumentar la confianza y seguridad en uno mismo, además, mejora la posición social, la aceptación y el respeto de los demás, en el sentido de que se hace un reconocimiento de la capacidad de uno mismo de afirmar nuestros derechos y decisiones personales.

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